Perestroika. La disolución de la URSS


Sello postal de 1988 promocionando la Perestroika

La Perestroika (en ruso перестройка, "reestructuración") es conocida como la reforma económica destinada a desarrollar una nueva estructura de la economía interna de la Unión Soviética, y fue llevada a la práctica en todo el territorio de la Unión Soviética por Mijaíl Gorbachov, un mes después de que tomara el poder. La visión que Mijaíl Gorbachov tenía para el futuro era, fundamentalmente, reorganizar el sistema socialista para poder conservarlo. Dentro de sus planes de cambio estaba que la sociedad soviética pudiera transformarse para que estuviera lista y pudiera contribuir a la creación de un nuevo sistema económico dentro del socialismo, en la Unión Soviética. Este proceso estuvo lleno de conversiones hacia la democracia en la política y en los miembros del Kremlin, trayendo consigo una enorme cantidad de consecuencias en la economía y en la sociedad, que culminaron finalmente en el fin de la era de Gorbachov y en la disolución de la URSS.


El proceso

Durante sus primeros años en el poder, Gorbachov no hizo ningún cambio importante en el plan económico del Estado aunque dijo que era necesario hacerlo. En 1987, Gorbachov y sus ministros de economía introdujeron las reformas necesarias de lo que sería conocido como Perestroika.

La Perestroika es una reforma basada en la reestructuración del sistema económico llevada a cabo en la URSS, en la década de 1980. Cuando en 1985 el reformista Mijaíl Gorbachov fue elegido secretario general y se convirtió en el máximo dirigente soviético, esta política ya estaba diseñada de previo, pero fue en la reunión del Comité Central del PCUS de abril de 1985 cuando se decidió ponerla en práctica de inmediato. El programa consistía en convertir a la URSS, en 500 días, en una economía socialista de mercado. Basado en el totalitarismo económico del estado, que fungía como administrador de todos los medios de producción, industria y dueño de la tierra en su totalidad, sin existencia de propiedad privada excepto de artículos personales básicos, bajo la teoría Marxista de la propiedad colectiva de los medios de producción administrada por el estado. Desde la época de Lenin hubo muchos conflictos y controversias sobre la forma de economía que debía fungir como transitoria hacia el comunismo real. De hecho, uno de los conflictos más intrincados fue la existencia o no de un sistema de mercado basado en oferta y demanda en una economía marxista.

Escudo de la Unión Soviética con el lema de la misma
-¡Proletarios de todos los países, uníos!-
en las cintas escrito en los idiomas de las RSS.

Para algunos autores como Serguéi Kara-Murzá, este proceso constituyó una revolución desde "arriba", llevada a cabo por la nomenklatura soviética (grupos dirigentes del partido) que realmente querían justificar su estilo de vida burgués, puesto que el grupo gobernante gozaba de privilegios a los que no podía disponer el ciudadano común. Para este autor, el sistema colectivista se había transformado en un obstáculo, pues no les permitía fungir como una nueva clase social de forma abierta. En el plano productivo, fue un severo proceso de desindustrialización y privatización a base de la venta de las propiedades estatales (propiedad de la totalidad del pueblo en su conjunto) pasando a manos privadas. Un proceso que fue llamado "terapia de choque" por Borís Yeltsin (primer presidente de la Rusia post-sovietica), pasando de un estado socialista basado en un sistema económico solidario a un estilo capitalista neoliberal de tipo occidental.

Según el mismo autor, para el momento de implementada la Perestroika, la URSS no se encontraba en crisis económica, pues el cálculo económico de un estado socialista es diametralmente diferente a los estados capitalistas (PIB, PPC), pues el experimento soviético se basaba en un estado empleador monopolista y no se rige por las utilidades generadas por el trabajo. Básicamente el estado redistribuye todo lo producido en su conjunto por el pueblo, el dinero se transforma en un mecanismo de canje sin ser afectado por prácticas especulativas (defecto del capitalismo, gran parte de la riqueza productiva queda retenido en elementos no productivos de los sistemas financieros, formas "parasitarias" de la producción).

Para la década de los ochentas existía un sistema de sanidad, educación y vivienda gratuita o muy subvencionado, vivienda modesta pero muy digna en constante aumento (para los ochentas el m² habitable era de 15 m² por persona, superior al estándar europeo actual), la alimentación del soviético y la esperanza de vida eran de las mejores del mundo. La agricultura era muy eficiente, pero con problemas de distribución de productos, y ante todo existía el pleno empleo, no existía pobreza extrema, todos estos indicadores hacían del ciudadano de la URSS, en general, una persona culta, con una vida digna.

El objetivo principal era pasar de un sistema de economía centralmente planificada a un sistema de economía de mercado (ley de oferta y demanda), para lo cual se permitió una cierta autonomía local y se procedió a a liberalización de precios. También se pretendía luchar contra la corrupción, el alcoholismo y el absentismo laboral (según la nueva teoría, el pleno empleo que existía en la URSS generaba que los trabajadores no se pudieron persuadir por medio del despido y pérdida de beneficios) propugnando la liberalización económica, permitiendo a las empresas tomar decisiones sin consultar a las autoridades y fomentando la empresa privada y las sociedades conjuntas con un número limitado de compañías extranjeras, impulsando así la inversión. Asimismo, se implantó una cierta democratización de la vida política. Abel Aganbegián, el primer consejero económico de Gorbachov, y en gran parte responsable de la base teórica del programa de cambio, afirmó que en un 40 % de la industria se habría producido una disminución de la producción y que, además, existía una degradación de la agricultura. Por ello, propuso reformas para dar más autonomía a la empresa, medidas para mejorar el rendimiento del trabajador y la calidad de los productos. Las alternativas económicas de otros países socialistas se ignoraron (como la modificación del Socialismo Chino de los setentas) y las medidas que se adoptaron no se discutieron previamente, permitiendo la entrada de capital extranjero y acercándose cada vez más al capitalismo. Así, poco a poco se fueron introduciendo actividades económicas privadas, mediante la paulatina introducción de contratos individuales en fábricas y haciendas colectivas. Se llevaron a cabo medidas, como la venta de un gran número de empresas estatales, reformas de la moneda y un nuevo sistema bancario y financiero.

Para inicios de la década de 1990, la URSS se encontraba sumida en una profunda crisis económica sin precedentes, puesto que no existía a la fecha una teoría o metodología académica de cómo un estado de economía planificada centralmente, pasa a convertirse en una economía de mercado libre. Se dislocó completamente todo el complejo entramado industrial y agrícola de la URSS, el país virtualmente se paralizó, la inflación se disparó y las condiciones de pobreza (prácticamente inexistentes de la URSS) se propagaron al 90 % de la población al punto que la misma URSS desapareció como estado y como superpotencia mundial del periodo de la Guerra fría.


La reforma económica y los ingresos de la población rusa

La Perestroika instaurada en la URSS por Mijaíl Gorbachov prometía grandes cosas para los ciudadanos, pero los dirigentes de entonces optaron por subir los sueldos a diversas categorías de ocupados. Esta decisión provocó la escasez y la necesidad de subvención, lo que empeoró su situación y la del tesoro público. El elemento más destructivo fue la Ley de Empresa, pues anulaba todo control sobre los recursos, de modo que se redujo la inversión. La desmembración de la URSS en pequeñas repúblicas, la creación de bancos propios y la concesión de créditos ilimitados provocaron inflación y la escasez total, el interés por el dinero llegó a ser mínimo.


Liberalización de precios en 1992

La liberalización de los precios (ley de oferta y demanda) en 1992 y la renuncia a la rígida regulación de salarios causaron un sustancial aumento en el nivel de vida, así como cambios en la dinámica y estructura de los ingresos, diferenciando regiones y ramas en la remuneración del trabajo.

Surgió una clase de nuevos ricos, cuyos ingresos no provenían del trabajo, y se amplió el número de pobres; en 1993, casi una tercera parte de la población rusa tenía ingresos que no garantizaban un nivel mínimo de subsistencia.


Distribución polarizada de los ingresos

Aumentó la diferenciación de la población en el nivel de ingresos “per cápita” de forma vertiginosa; así, al 20 % de la población más rica le correspondía el 50 % de los ingresos monetarios.

Surgieron grandes desproporciones en la remuneración de los salarios por ramas de la economía, debido a la falta de competencia entre las empresas: las que han logrado monopolizar los mercados de venta, pagan salarios mucho mayores que el resto. Aparecieron nuevos oligarcas de las principales industrias. Para el soviético, lo anterior fue un choque psicológico enorme, puesto que veía impotente cómo todo el complejo industrial se entregaba a manos privadas, industrias que no representaban, para ellos, activos fijos. De las épocas de la construcción heroica del socialismo por parte del pueblo.

Aumentaron las diferencias entre las regiones, las de situación más ventajosa han sido las de una mayor especialización productiva.

La distinción del nivel de consumo no era tan grande como la de ingresos nominales, ya que en las zonas centrales de Rusia los precios de los productos básicos son menores que en las más meridionales o en Siberia. Por otro lado, la estructura de los ingresos varió para la mayor parte de la población: para el 75% de la población la fuente de ingresos es el salario, para el 20% la pensión y para el 5% los negocios propios. Para la población asalariada la situación es la peor por la falta de incorporación de la fuerte inflación al salario. El resto de los trabajadores tiene una situación más favorable; aun así, la gente se ve obligada a buscar fuentes complementarias de ingresos.

En el campo del consumo, la estructura empeoró en estos últimos dos años, la parte destinada a alimentos es del 50%, reduciendo el resto de consumos de productos no comestibles y de servicios.


Condicionantes del nivel de vida

  1. Diversos bienes sociales se subvencionan por el Estado.

  2. La estadística oficial no recoge los ingresos de la producción no registrada. Además el Comité Estatal de Estadística no ha hecho estudios profundos de los presupuestos familiares desde 1989.

  3. En los comienzos de la liberalización la población tenía acumulados considerables stocks de víveres y artículos industriales, lo que sirvió como freno a la caída de ingresos después de la liberalización. La población se polariza con respecto a los ingresos con la aparición de los superricos, una pequeña parte que obtiene sus ingresos de los negocios y del resto. Esta situación plantea dos problemas:

  • Fuente de tensión social.

  • El grupo poblacional en torno a los pequeños negocios puede incrementar su participación apoyando y apoyándose en la inflación.

Los cambios en la distribución de los ingresos en Rusia después de la Perestroika y la liberalización de los precios han llevado a la población rusa a una polarización en su status con grandes diferencias de nivel de vida según la fuente de obtención de renta de los individuos.

Este efecto se da por varias causas:

  1. La primera por la diferente incorporación de la inflación a las fuentes de renta.

  2. Otra causa son las diferentes fuentes de renta y su participación en los ingresos finales.

  3. Por otro lado, la escasez general y la región determinan la capacidad de consumo de los individuos, que además ha variado considerablemente.

La inexistencia de una clase media-alta y la rapidez de las operaciones que se realizan, así como la falta de interés por el dinero, hacen que la evolución de la estructura de ingresos no sea la más recomendable.


Consecuencias políticas

En política exterior, Gorbachov tendía a que se negociara la reducción de armamento y se pacificaran las relaciones internacionales, por lo que retiró a las tropas soviéticas de Afganistán y recibió en Moscú al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Tras ser elegido presidente del Soviet Supremo, Gorbachov aceleró el programa de reformas políticas. Fue elegido jefe del Estado (1989) y primer presidente de la Unión Soviética por el congreso (1990). Se redujo el interés de la URSS por los países socialistas del Tercer Mundo y se inició una predilección por los países occidentales y por la democracia, a la que costó mucho adaptarse.

La reforma, aplicada con mayor fuerza sobre todo a partir de 1987, alcanzaba todas las áreas del sistema soviético: la ciencia, la tecnología, la reorganización de la estructura económica y los cambios en la política de inversiones. Para ello se trató de hacer un mejor uso de los medios económicos de que se disponía. La reforma supuso el saneamiento de una burocracia ineficaz y con ello se pretendía implicar más al conjunto de ciudadanos en la tarea de reconstruir su economía.

La Perestroika iba complementada por la glásnost, una política de apertura hacia los medios de comunicación, con transparencia informativa, permitiendo la libertad de expresión y de opinión, al contrario que en la etapa anterior, caracterizada por la represión hacia los contrarios al sistema. Esto fue generando una confrontación política encabezada por las críticas de Borís Yeltsin, que fue apartado en 1987. En junio de 1988, se celebraron las elecciones más democráticas desde las elecciones a la Asamblea Constituyente de 1917, las cuales no dieron al PCUS todos los puestos en el gobierno, sino que se formó una minoría de reformadores entre los que se encontraba Yeltsin. A finales de 1990 ya existía una verdadera división en el Congreso, con unos 18 grupos políticos, de los que el más importante era el comunista, seguido del conservador Soyuz.

Hacia el final del mandato de Gorbachov, la Perestroika empezó a recibir críticas, tanto por los que pensaban que las reformas se aplicaban demasiado lentamente como por los comunistas, que temían que éstas destruyeran el sistema socialista y llevaran a la decadencia del país.

El 12 de junio de 1990, el Congreso de los Diputados del Pueblo de Rusia aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de la RSFS de Rusia. El 19 de agosto de 1991, los altos cargos del PCUS y la KGB realizaron un intento de golpe de Estado con el objetivo de boicotear el Nuevo Tratado de la Unión que permitiría el autogobierno de las repúblicas de la URSS. Éste fracasó debido a la pasividad de altos dirigentes militares y a la actitud del presidente de la RSFS de Rusia, Borís Yeltsin. Muchas repúblicas federadas declararon entonces su independencia. El 8 de diciembre de 1991 los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia (Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkiévich, respectivamente) firmaron el Tratado de Belavezha que proclamaba la disolución de la URSS y el establecimiento en su lugar de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). La firma del Tratado fue comunicada por teléfono al Presidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov por Stanislav Shushkiévich. Finalmente, el 25 de diciembre de 1991, Gorbachov renunció a su cargo de presidente de la URSS. Yeltsin se convirtió en el presidente de la recién fundada Federación Rusa.


Tratado de Belavezha

El Tratado de Belavezha (Belovezha) fue un acuerdo internacional firmado el 8 de diciembre de 1991 por los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia en la reserva natural de Belavézhskaya Pushcha. Estos acuerdos declaran la disolución de la URSS y establecen en su lugar la Comunidad de Estados Independientes (CEI), el acuerdo se realizó a pesar de que en el mes de marzo la población votó por un SI (78%) a la conservación de la URSS. La firma del Tratado fue comunicada por teléfono al Presidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov por Stanislav Shushkiévich.

Firma del Tratado de la disolución de la Unión Soviética y establecimiento de la CEI.

Bases legales y ratificación

Aunque había dudas sobre la autoridad de los líderes para disolver la Unión Soviética (Stanislav Shushkiévich, Borís Yeltsin, y Leonid Kravchuk), de acuerdo con el artículo 72 de la Constitución de la Unión Soviética de 1977, las repúblicas tenían el derecho de separarse libremente de la Unión. El 12 de diciembre de 1991 el Sóviet Supremo de Rusia ratificó los acuerdos por parte de Rusia, y al mismo tiempo derogó el Tratado de Creación de la URSS de 1922.

Todas las dudas relativas a la legalidad de la disolución de la Unión Soviética finalizaron el 21 de diciembre de 1991, cuando los representantes de todas las repúblicas soviéticas, excepto Georgia y las Repúblicas bálticas, incluyendo aquellas repúblicas que habían firmado los acuerdos de Belavezha, firmaron el Protocolo de Almá-Atá, confirmando el desmembramiento y la consecuente extinción de la Unión Soviética, y el establecimiento de la Comunidad de Estados Independientes en su lugar. Dado que catorce de las diecisiete repúblicas no ejercitaron el derecho constitucional a la secesión, y acordaron la extinción de la unión, cesó la pluralidad de repúblicas miembros requerida para que la Unión continúe su existencia como estado federal. La cumbre de Almá-Atá también acordó varias medidas con consecuencias prácticas para la extinción de la Unión.

Sin embargo, cuatro días más tarde, el gobierno federal soviético continuó existiendo, y Mijaíl Gorbachov continuó manteniendo el control del Kremlin como Presidente de la Unión Soviética. Esto finalizó el 25 de diciembre de 1991, cuando Mijaíl Gorbachov dimitió como Presidente de la Unión Soviética, y entregó el control del Kremlin y los restantes poderes de su puesto a la oficina del Presidente de la Federación Rusa, Borís Yeltsin, y con ello retinando con el gobierno federal soviético y la disolución de la Unión Soviética.

La dimisión de Gorbachov fue televisada así como el arriado de la bandera de la Unión Soviética del Kremlin de Moscú, lo que captó la atención mundial como acto simbólico del efectivo final de la Unión Soviética.

Al día siguiente, 26 de diciembre de 1991, el Soviet Supremo de la URSS, formalmente el más alto organismo gubernamental de la Unión Soviética, reconoció el colapso de la unión y se autodisolvió, como evento final que marcó la extinción de la Unión Soviética.

La cumbre de Alma Atá también tomó la decisión el 21 de diciembre de 1991 a las reclamaciones de Rusia para ser reconocida como el estado sucesor de la URSS, entre otros, la pertenencia como miembro de las Naciones Unidas. El 24 de diciembre de 1991, el presidente ruso Yeltsin informó a Javier Pérez de Cuéllar, Secretario general de la ONU, que la Unión Soviética se había disuelto y que la Federación Rusa sería su estado sucesor y continuador de la Unión Soviética como miembro de la ONU. El documento confirmó las credenciales de los representantes de la Unión Soviética como representantes de Rusia, y solicitó que el nombre de "Unión Soviética" fuese cambiado por el de "Federación Rusa" en todos los registros oficiales. Este movimiento permitió a Rusia retener el puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo cual hubiese sido imposible si algún otro estado se hubiese atribuido la sucesión. El Secretario General pasó la propuesta, y al no haber objeciones de ningún estado miembro, la Federación Rusa tomó el sitio de la Unión Soviética en la ONU.

El 31 de enero de 1992, el presidente de la Federación Rusa tomó personalmente parte en la reunión del Consejo de Seguridad como representante de Rusia, y la primera vez que ejerció como sucesor en la ONU.


 

Disolución de la Unión Soviética

La Disolución de la Unión Soviética o la Disolución de la URSS fue la desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que culminó en la independencia de las quince Repúblicas de la Unión Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991.

Estos acuerdos declaran la disolución oficial de la URSS poniendo fin a la vigencia del Tratado de Creación de la URSS y el establecimiento de estados en las antiguas Repúblicas de la Unión Soviética. La disolución del Estado socialista más grande del mundo también marcó el fin de la Guerra Fría.

Tanques en la Plaza Roja durante el intento de golpe de Estado

Con el fin de dejar de lado el supuesto estancamiento de la economía soviética, el líder soviético Mijaíl Gorbachov, ignorando la voluntad del pueblo, inició un proceso de apertura política (glásnost) y reestructuración económica (perestroika) en el que había sido un Estado totalitario unipartidista. Las Revoluciones de 1989 llevaron a la caída de los Estados socialistas aliados a la Unión Soviética, del llamado Bloque del Este, e incrementaron la presión sobre Gorbachov para implementar una mayor democracia y autonomía para las repúblicas constituyentes de la URSS.

Bajo el liderazgo de Gorbachov, el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) introdujo elecciones directas, formó una nueva legislatura central y puso fin a la prohibición de partidos políticos. Las legislaturas de las repúblicas soviéticas empezaron a promulgar leyes que disminuyeron el control del gobierno central y ratificaron su soberanía. En 1989 Mijaíl Gorbachov declaró que los países miembros del Pacto de Varsovia podrían  resolver libremente su porvenir.

El 15 de marzo de 1990 Gorbachov es elegido Presidente de la URSS en el III Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética. Gorbachov propone la firma de un Nuevo Tratado de la Unión para así salvar al país de la crisis. Ucrania y Armenia entre otras repúblicas exigen su independencia, sin embargo el resto de las repúblicas apoyan el Nuevo Tratado de la Unión. El 11 de julio de 1990, durante la celebración del XXVIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Borís Yeltsin anuncia su baja en el PCUS. En las elecciones presidenciales de junio de 1991 Borís Yeltsin, presentándose como independiente, saldría elegido Presidente de la RSFS de Rusia.

El 12 de junio de 1990, el Congreso de los Diputados del Pueblo de la RSFS de Rusia aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de la RSFS de Rusia. El 16 de julio de 1990, la Rada Suprema de la RSS de Ucrania aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de Ucrania. En 1991 se reconoció la independencia de Estonia, Letonia y Lituania.

Las crecientes reformas políticas llevaron a un grupo de miembros del gobierno y el Comité de Seguridad del Estado (KGB), encabezado entonces por Vladímir Kryuchkov, intentar un golpe de Estado para derrocar a Gorbachov, el entonces Presidente de la Unión Soviética, y volver a establecer un régimen central autoritario en agosto de 1991. Si bien fue frustrado por las protestas populares recogidas por Borís Yeltsin, el entonces presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFS de Rusia), el intento de golpe aumentó el temor de que las reformas fueran revertidas. La mayoría de repúblicas soviéticas empezó a declarar su independencia absoluta.

El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de las repúblicas soviéticas de RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia se reunieron en secreto firmando el Tratado de Belavezha por el que se disolvía la Unión Soviética y se remplazaba por una forma de unión voluntaria conocida como la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Cada vez más impotente frente a los eventos, Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética dejó de existir formalmente el 25 de diciembre de 1991. El Soviet Supremo reconocería al día siguiente la extinción de la Unión, disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la representación internacional del desaparecido Estado, siendo reconocida como el Estado sucesor de la Unión Soviética en el derecho internacional.

La desintegración de la Unión Soviética está claramente relacionada con el contexto surgido tras el fin de la Guerra Fría y la disolución de otros países del bloque oriental como la disolución de Yugoslavia y la disolución de Checoslovaquia. A diferencia de Checoslovaquia, no fue una disolución totalmente pacífica y prueba de ello es la existencia todavía de conflictos latentes como los de Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno Karabaj, Transnistria, Chechenia, o la Crisis en Ucrania de 2013-2015. Pero a diferencia de Yugoslavia, tampoco degeneró en una guerra abierta que en el caso yugoslavo condujo a las Guerras Yugoslavas.

En 1991 la Unión Soviética, que era la superpotencia del bloque socialista, se derrumbó debido a las reformas inaplazables llevadas a cabo por Mijaíl Gorbachov a la vista del colapso económico de la Unión Soviética, a las cuales se oponía la parte más conservadora del Partido Comunista, que era incapaz de recuperar al país de la crisis en la que estaba hundido.

Legado

La disolución de la Unión Soviética fue una de las pérdidas territoriales más repentinas y dramáticas que haya acaecido a algún Estado en la historia. Entre 1990 y 1992, el Kremlin perdió el control directo sobre un tercio del territorio soviético (la mayor parte había sido adquirida entre 1547 y 1945) que albergaba alrededor de la mitad de la población soviética al momento de la desintegración.

Vladímir Putin se expresó acerca del desmantelamiento de la URSS de la siguiente manera:

La caída de la Unión Soviética ha sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. La epidemia de destrucción se expandió incluso en Rusia. El ahorro de los ciudadanos fue aniquilado y los viejos ideales destruidos. Vladímir Putin

La disolución de la Unión Soviética y la consecuente ruptura de lazos económicos tuvieron como consecuencia una severa crisis económica y una caída catastrófica de los niveles de vida en los años 1990, tanto en las ex repúblicas soviéticas como en todo el Bloque del Este, aun peor que con ocasión de la Gran Depresión. Incluso antes de la crisis financiera rusa de 1998, el producto bruto interno de Rusia era la mitad de lo que había sido a inicios de los años 1990; asimismo, para 2009, algunas poblaciones eran todavía más pobres de lo que fueron en 1989, incluyendo Ucrania, Moldavia, Asia Central y el Cáucaso.

Yeltsin y Gorbachov, en el parlamento ruso en agosto de 1991

Miembro de las Naciones Unidas

En una carta fechada el 13 de diciembre de 1992, el presidente de la Federación Rusa, Borís Yeltsin informó al Secretario General de las Naciones Unidas que la membresía de la URSS en el Consejo de Seguridad y todos los demás organismos de la ONU serían continuadas por la Federación Rusa, con el apoyo de los 11 miembros de la Comunidad de Estados Independientes.

Los otros catorce Estados independientes creados a partir de las ex repúblicas soviéticas fueron también admitidos en las Naciones Unidas:

~         La República Socialista Soviética de Bielorrusia y la República Socialista Soviética de Ucrania ya se habían unido a la ONU como miembros originales el 24 de octubre de 1945, junto con la URSS. Tras declarar su independencia, la República Socialista Soviética de Ucrania cambió su nombre a Ucrania el 24 de agosto de 1991, mientras que el 19 de septiembre de 1991 la República Socialista Soviética de Bielorrusia informó a la ONU que había cambiado su nombre a Bielorrusia.

~         Estonia, Letonia y Lituania fueron admitidos en la ONU el 17 de septiembre de 1991.

~         Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán fueron admitidos en la ONU el 2 de marzo de 1992.

~         Georgia fue admitida el 31 de julio de 1992.

Ex repúblicas soviéticas:
1. Armenia, 2. Azerbaiyán, 3. Bielorrusia, 4. Estonia,
5. Georgia, 6. Kazajistán, 7. Kirguistán, 8. Letonia,
9. Lituania, 10. Moldavia, 11. Rusia, 12. Tayikistán,
13. Turkmenistán, 14. Ucrania, 15. Uzbekistán

Colapso económico de la URSS

Durante la última parte de los años 1980 se agudizaron ciertos problemas económicos en la URSS y en un lapso relativamente corto, la economía de la Unión Soviética sufrió drásticos cambios. Tanto en la URSS como en la mayor parte de países independientes, se instauraron políticas de transición al capitalismo relativamente rápida, bajo esas políticas, todos los cuales experimentaron severas contracciones de sus economías.

Este colapso posterior a la disolución de la URSS ha recibido varias interpretaciones. Es cierto que en algunos sectores relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación, fuera de aplicaciones militares estaban relativamente poco desarrolladas. Esto afectaba particularmente a las telecomunicaciones y el tratamiento de la información. Muchos países tardarían prácticamente una década en recuperar los niveles previos existentes en los últimos años del régimen socialista.


Veinticinco años del golpe de Estado
que acabó desintegrando la URSS

 

El golpe no solamente fracasó, sino que aceleró precisamente lo que los golpistas querían evitar. El propósito de los conjurados era forzar a Gorbachov a revertir las políticas de perestroika

Este 19 de enero se celebra el 25º aniversario del intento de golpe de Estado en la Unión Soviética, conocido en Rusia como 'el putsch de agosto'. La conspiración fue orquestada por ocho altos cargos del gobierno, el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y el KGB contrarios al cariz que había tomado la perestroika y organizados en un autoproclamado Comité Estatal para el Estado de Emergencia (GKChP). 

El propósito de los conjurados era forzar al presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, a declarar el estado de emergencia y frenar y revertir las políticas de perestroika. El GKChP estaba seguro de contar con el apoyo de los círculos militares y de seguridad, que rechazaban por encima de todo la política exterior de Gorbachov, desde las concesiones a EEUU en las negociaciones para el desarme hasta la reunificación de Alemania en los términos planteados por Occidente y el apoyo a Washington contra la invasión iraquí de Kuwait.

Mientras Gorbachov veía estas medidas como pasos necesarios para poner fin a la guerra fría y acercar a la URSS a Europa para garantizar así su seguridad, sus adversarios consideraban que no se obtenía nada de ellas, sino que, por el contrario, exponían gravemente al país a sus enemigos tanto en el interior como en el exterior.

La firma de un nuevo tratado de la Unión, prevista para el 20 de agosto de 1991, por el cual nueve de los Estados de la URSS –Rusia, Bielorrusia, las cinco repúblicas de Asia central y Azerbaiyán– aceptaban formar una nueva federación que había de llamarse Unión de Repúblicas Soviéticas Soberanas, aceleró los planes de los golpistas. 

Aprovechando las vacaciones de Gorbachov en Crimea, cuatro de ellos –el vicepresidente del Consejo de Defensa Oleg Baklanov, el jefe del secretariado del PCUS Valeri Shenin, el secretario del Comité Central del PCUS Oleg Shenin y el general del ejército Valentin Varenniko– se desplazaron en avión hasta la península para reunirse con él y exigirle que declarase el estado de emergencia o, de negarse, que dimitiese y nombrase jefe de Estado a su vicepresidente, Guennadi Yanaev. Pero el rechazo del líder soviético a asumir el plan original llevó a su detención. Agentes del KGB cortaron las comunicaciones de su dacha en Foros y retuvieron al líder soviético y su familia. El golpe estaba en marcha. De las dimensiones que tenían los golpistas del mismo da una idea la orden del GKChP a una fábrica de Pskov para el envío de 250.000 pares de esposas y 300.000 formularios de detención, así como que se vaciase de presos comunes la prisión de Lefortovo en Moscú.

Tras una breve reunión de urgencia en el Kremlin, el GKChP redactó el decreto de emergencia. Como estaba previsto, el vicepresidente Yanaev firmó el documento, por el cual también pasaba a ser el presidente de la URSS debido, oficialmente, a la incapacidad de Gorbachov para ejercer sus funciones a causa de una “enfermedad”. El GKChP tambiénprohibió la publicación de todos los periódicos en Moscú salvo nueve cabeceras afines e interrumpió las emisiones de las radios independientes. Al día siguiente, desde las estaciones de radio sólo se emitía música clásica, y los canales de televisión mostraban en loop, una y otra vez, el ballet de Chaikovski El lago de los cisnes. Las delicadas bailarinas del Teatro Bolshói, en sus tutús de un blanco virgen y bañadas por una irreal luz azul, se convertirían, junto a la brutal imagen de los tanques en el centro de Moscú, en uno de los símbolos del 'putsch'.

El primer presidente de Rusia, Boris Yeltsin,
reunido con el antiguo Consejo de Ministros sobre un tanque
el día del golpe de Estado. REUTERS

El 19 de agosto, Boris Yeltsin, elegido dos meses antes presidente de la República Socialista Federativa de Rusia (RSFR), llegaba a la Casa Blanca, la sede del Parlamento en aquella época. Tras reunirse con el primer ministro y con el presidente del Soviet supremo, Ruslan Jasbulátov, para evaluar la situación, Yeltsin emitió un comunicado –luego distribuido en octavillas por toda la ciudad– en el que declaraba anticonstitucional el golpe, llamaba a la población a convocar una huelga general para detenerlo y pedía al ejército que no lo secundase.

Después de que numerosos ciudadanos de Moscú acudieran a la llamada de Yeltsin y comenzasen a erigir improvisadas barricadas en torno a la Casa Blanca, Guennadi Yanaev declaró a las 16:00 el estado de emergencia para Moscú y a las 17:00 ofreció una rueda de prensa donde aseguró que Gorbachov, “después de todos estos años se ha cansado y necesita tiempo para recuperar su salud”, por lo que se encontraba “descansando” en Crimea. El golpe, sin embargo, comenzaba a hacer aguas. Los blindados de la división Tamánskaia frente al Parlamento declararon ese mismo día su fidelidad a la RSFR. Sobre uno de ellos, Yeltsin se dirigió a la multitud en una imagen captada por numerosos medios.

Los conspiradores habían considerado detener a Borís Yeltsin el 17 de agosto tras su llegada a Moscú procedente de una visita de Kazajistán, o en su dacha en alguno de los días posteriores, pero por algún motivo no lo hicieron. Este hecho ha sido considerado por varios historiadores como clave en el fracaso del golpe de Estado. Las imágenes de Yeltsin sobre un blindado, con sus inevitables reminiscencias revolucionarias (el discurso de Lenin sobre una tanqueta en la estación Finlandia de Petrogrado) y que aún hoy es motivo de discusión –¿fue casual o intencionada?–, contribuyeron a aumentar posteriormente su popularidad. Sin embargo, esta imagen no sólo ha sido cuestionada, retrospectivamente, por el paso de Yeltsin por el Kremlin, sino por varios relatos contemporáneos.

Personas de pie sobre una barricada levantada frente a la Casa Blanca Rusa. AFP

El corresponsal de La Vanguardia Rafael Poch-de-Feliu, que fue testimonio de excepción de aquel golpe de Estado, escribió en su necrológica de Yeltsin que “su irresponsable política durante el año 1990 y 1991 fue uno de los principales desencadenantes de aquel golpe”. Según el periodista, la “Rusia de Yeltsin pactaba con todos los enemigos del 'centro', su línea política era disolver la URSS, pero no por principios, sino por una mera ambición de poder. Para ser el 'numero uno' en el Kremlin, Yeltsin y la burocracia de la Federación Rusa tenían que disolver la URSS. Y lo hicieron.”

Borís Kagarlitsky también desafía la interpretación común de este episodio y enmarca la actuación de Yeltsin dentro de su habitual vacilación a la hora de tomar decisiones. “Durante las primeras fases de los acontecimientos de agosto de 1991, [Yeltsin] mantuvo su silencio. Pasaron varias horas antes de que apareciera con una condena de los putschistas”, escribe Kagarlitsky en Russia under Yeltsin and Putin (Pluto Press, 2003). “Sólo cuándo la situación era completamente clara –añade el conocido historiador y sociólogo ruso– y era obvio que nada le amenazaba, Yeltsin apareció ante la población y, de una manera pintoresca, sobre un vehículo blindado, comenzó a dar órdenes a la jubilosa muchedumbre.”

Por su parte, el historiador estadounidense Stephen Cohen recuerda en Soviet Fates and Lost Alternatives (Columbia University, 2011) que “no hubo ninguna 'resistencia nacional' al putsch”: “Aunque los manifestantes actuaron con determinación y heroísmo, apenas un 1 por ciento de los ciudadanos soviéticos se opuso activamente a la ocupación de los tanques durante tres días incluso en el Moscú favorable a Yeltsin, y considerablemente menos resistieron en las capitales de provincia, en el campo y fuera de la República de Rusia. El otro 99 por ciento restante, […] como informó el embajador británico, estaba esperando a ver 'de qué lado caía tostada'. Fuesen cuáles fuesen los porcentajes, incluso quienes se opusieron al golpe sabían 'cuánta poca gente' había salido a las calles para oponerse a él. Por ejemplo, apenas hubo respuestas, si alguna, a la llamada de Yeltsin a convocar una huelga general contra el putsch.”

El fracaso del golpe

El 20 de agosto la tensión aumentó. La noche anterior el comandante del distrito militar de Moscú había anunciado un toque de queda para la capital, lo que fue interpretado por los defensores de la Casa Blanca como una señal de que el asalto era inminente. Efectivamente, el GKChP había diseñado una operación, cuyo nombre clave era “Trueno”, en la que habían de participar varios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, algunos de los cuales se habían trasladado ya a las inmediaciones del Parlamento.

¿Por qué fracasó el golpe? En un libro publicado en 2013 en Rusia con entrevistas a varios testimonios, “traición” es una de las palabras más repetidas: traición de Mijaíl Gorbachov, traición de Borís Yeltsin, traición de Pavel Grachev, el general de las tropas aerotransportadas que puso sus soldados a disposición de Yeltsin... Sin embargo, en una interpretación mucho más plausible, a los golpistas les faltó “valor para escenificar un Tiannamen en Moscú; ahogar en sangre la protesta”, escribe Poch-de-Feliu. El ministro de Defensa, Dmitri Yazov, también miembro del GKChP, ordenaba a las 08.00 la retirada de tropas. Seis miembros del Comité Estatal para el Estado de Emergencia viajaban a Crimea para intentar dialogar con Gorbachov, pero éste se negó en redondo a reunirse con ellos.

Boris Yeltsin y Mijail Gorbachov durante una reunión extraordinaria
en el Soviet Supremo el 23 de agosto de 1991.REUTERS/Alexander Natruskin/Files

Las decisiones tomadas por el GKChP, mientras tanto, comenzaban a volverse en su contra. El 20 de agosto el Consejo Supremo de Estonia declaraba la soberanía y la independencia de la República de Estonia (al día siguiente lo haría Letonia). Restablecidas las comunicaciones en su dacha, el presidente de la URSS declaraba nulo el decreto de emergencia. A su regreso a Moscú, el 21 de agosto, todos los golpistas –que pasaron a la posteridad como “la banda de los ocho”– fueron detenidos, salvo el ministro del Interior, Borís Pugo, que se suicidió junto a su esposa.

El golpe de Estado no solamente había fracasado, sino que aceleró precisamente aquello que los golpistas querían evitar: la desintegración de la URSS. Aprovechándose de la situación, el Soviet Supremo de la RSFR, controlado por los “demócratas radicales” de Yeltsin, aprobó que éste pudiese nombrar a los presidentes de las administraciones regionales, aunque la Constitución de la URSS se lo impedía, y declaraba la enseña tricolor como la bandera nacional rusa. El PCUS, seriamente debilitado, tampoco sobrevivió al golpe.

Motivado por la desconfianza hacia sus antiguos camaradas, Gorbachov dimitió de su cargo como secretario general del partido el 24 de agosto. Ese mismo día la Rada Suprema de Ucrania declaraba la independencia del país y, por la noche, un grupo de manifestantes derribaba la estatua del fundador de los servicios secretos soviéticos, Félix Dzerzhinski, frente a la Lubianka, la sede del KGB. Yeltsin ejecutó poco después su ansiada venganza contra el Partido Comunista prohibiendo sus actividades y nacionalizando sus bienes y activos en Rusia, que más tarde serían vendidos a precios muy inferiores a su valor real a inversores extranjeros y la nueva clase emergente de oligarcas. “Hasta el fracasado golpe”, escribe Cohen, “[Yeltsin] alternó el apoyo y la oposición a Gorbachov. 

Pero inmediatamente después de aquel suceso, Yeltsin comenzó, en una suerte de golpe propio, a devaluar a su ya debilitado rival desmantelando sistemáticamente las instituciones del centro de la Unión y arrogar para su República rusa virtualmente todos los poderes políticos y activos económicos del gobierno de la Unión de Gorbachov”. El 27 de agosto Moldavia declaraba su independencia, el 30 lo hacía Azerbaiyán y el 31, Kirziguistán. En poco más de una semana la Unión Soviética se había resquebrajado y su desaparición formal parecía sólo cuestión de tiempo.

Los políticos y la sociedad ante el golpe de Estado, 25 años después

¿Dónde se encontraban los actuales líderes políticos de Rusia durante aquellos días? El hoy presidente ruso, Vladímir Putin, trabajaba por aquel entonces en la oficina del alcalde de Leningrado, Anatoli Sobchak. “Tan pronto como comenzó el golpe inmediatamente decidí con quién estaba. Sabía exactamente que el golpe no iría a ninguna parte y no estaría de su lado”, explicó en el libro En primera persona: conversaciones con Vladímir Putin.

Por su parte, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, entonces asesor de Sobchak, se perdió los acontecimientos por encontrarse en el hospital tras haberse roto una pierna. El nacionalista Vladímir Zhirinovski, entonces presidente del Partido Liberal-Demócrata de la Unión Soviética (LPPSS), respaldó en cambio el golpe. “Sin ser partidario del comunismo y el sistema soviético, el LDPSS apoyó a los miembros del Comité de Emergencia para salvar al país de las traiciones del entonces presidente soviético, Gorbachev, y del golpe de Yeltsin”, escribió Zhirinovski en 2011 en la página web de su partido, el LDPR.

Pero es el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), como heredero formal del PCUS, hacia donde lógicamente se dirigen todas las miradas. Su secretario general, Guennadi Ziugánov, que también fue autor de Una palabra al pueblo –un manifiesto contra las políticas de la perestroika firmado entre otros por dos de los instigadores del golpe–, se encontraba aquellos días en un sanatorio en Kislovodsk, en Stávropol, y, como Medvedev, no participó en los hechos. 

En 2014, el secretario general del PCFR publicó un comunicado en la página web del partido donde al mismo tiempo se distanciaba de los golpistas, criticándolos, y denunciaba a Mijaíl Gorbachov por sus políticas y su respuesta al 'putsch'. “No hubo ningún golpe. Se destruyeron a sí mismos y al país. Es necesario llevar a Gorbachov a los tribunales del país que él destruyó […] La cabeza visible del gobierno responde ante todo de la integridad territorial del país y la seguridad de la sociedad. Él escupió sobre todo eso y se marchó”, dijo Ziugánov.

La última encuesta del Centro Levada (independiente) sobre el 'putsch', realizada el pasado 15 de agosto, refleja los cambios en la opinión pública sobre los sucesos. Un 50% de los encuestados sigue recordando qué ocurrió aquel agosto de 1991, pero un 48% es incapaz ya de acordarse. Un 35% de los rusos lo calificó de “simplemente un episodio de la lucha por el poder entre los dirigentes del país”, mientras que para un 30% de los encuestados fue “un acontecimiento trágico con consecuencias catastróficas para el país y la población” y un 27% contestó que “le resultaba difícil de decir”. Únicamente un 8% lo describió como “una victoria de la revolución democrática que puso fin al poder del PCUS”.

Fuente: Público.es


Cronología de la desintegración de la Unión Soviética

Recopilados los principales acontecimientos previos al golpe de Estado del 19 de agosto de 1991 y la posterior desintegración del país.

Estos son los principales acontecimientos previos al golpe de Estado del 19 de agosto de 1991 en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y su posterior desintegración:

- 20 de febrero de 1988
 

El Soviet de la región azerbaiyana de Nagorno Karabaj declara su intención de unirse a Armenia, lo que desata el primer conflicto territorial entre dos repúblicas soviéticas.

- 16 de noviembre de 1988

El Soviet Supremo de la república soviética de Estonia adopta una declaración sobre la soberanía nacional en virtud de la cual las leyes estonias tendrán supremacía sobre las vigentes en la URSS.

- 9 de abril de 1989

Mueren 19 personas en una manifestación independentista en Tiflis disuelta violentamente por tropas del Ejército soviético.

- 7 de febrero de 1990

El Comité Central del Partido Comunista de la URSS (PCUS) acepta la propuesta de su secretario general, Mijáil Gorbachov, de renunciar al monopolio sobre el poder político refrendado en la Constitución.

- 11 de marzo de 1990

El Soviet Supremo de la república soviética de Lituania declara la restauración de la independencia.

- 30 de marzo de 1990

El Tribunal Supremo de Estonia declara ilegal el poder soviético en la república báltica e inicia el proceso de restablecimiento de la independencia.

- 4 de mayo de 1990

Letonia proclama la restauración de la independencia de esa república báltica.

- 20 de diciembre de 1990

El ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, Eduard Shevardnadze, dimite después de cinco años en el cargo tras denunciar que "se aproxima una dictadura".

- 13 de enero de 1991

Mueren 14 manifestantes lituanos en un intento de impedir el asalto de la televisión en Vilna por las tropas soviéticas.

- 17 de marzo de 1991

Dos tercios de los soviéticos participantes en un referéndum que aprueba la conservación de la URSS como una federación renovada de repúblicas soberanas e iguales en derecho, en las que se garanticen los derechos y las libertades de las personas de todas las nacionalidades. Letonia, Lituania, Estonia y Georgia no participaron en el referéndum.

El mismo día un 78 por ciento de los rusos se manifestó a favor de crear la figura del presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, cargo que asumiría Borís Yeltsin.

- 9 de abril de 1991

El Soviet Supremo de Georgia declara la independencia de esa república caucásica.

- 12 de junio de 1991

Yeltsin es elegido por sufragio universal presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, con lo que se convierte en el primer dirigente ruso democráticamente elegido.

- 1 de julio de 1991

Se disuelve en Praga el Pacto de Varsovia, bloque militar fundado en 1955 como contrapeso a la OTAN.

- 19 de agosto de 1991

Una junta de altos cargos políticos y militares da un golpe de Estado y aparta del poder al líder soviético, Mijaíl Gorbachov. El vicepresidente, Guennadi Yanáev, asume las funciones de jefe de Estado. Se prohíben las actividades de los partidos políticos. Columnas blindadas entran en Moscú.

Yeltsin llama a la resistencia frente a lo que califica de "golpe de Estado reaccionario".

- 20 de agosto de 1991

Cientos de miles de personas en Moscú y Leningrado salen a las calles desafiando el toque de queda para hacer frente al golpe.

Estonia proclama su independencia. Letonia le sigue el 21 de agosto, Ucrania el 24, Moldavia el 27, Azerbaiyán el 30 y Kirguizistán el 31 del mismo mes.

- 21 de agosto de 1991

Fracasa el golpe y varios de los conspiradores son detenidos. Gorbachov ordena el regreso de las tropas a los cuarteles.

- 23 de agosto de 1991

Yeltsin decreta la suspensión de las actividades del PCUS.

- 24 de agosto de 1991

Gorbachov dimite como secretario general del PCUS.

- 29 de agosto de 1991

El Parlamento soviético (Soviet Supremo) suspende las actividades del PCUS en toda la Unión Soviética.

- 2 de septiembre de 1991

Estados Unidos reconoce la independencia de las tres repúblicas bálticas.

- 17 de septiembre de 1991

Las tres repúblicas bálticas ingresan en la ONU.

- 6 de noviembre de 1991

Yeltsin prohíbe el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en territorio de Rusia.

- 8 de diciembre de 1991

Los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia proclaman en Viskulí, poblado en medio del bosque Belovézhskaya Puscha (Bielorrusia), la disolución de la URSS y la creación de la Comunidad de Estados Independientes.

- 25 de diciembre de 1991.

Gorbachov admite en un discurso por la televisión el fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La bandera soviética es arriada en el Kremlin y media hora después es izada la tricolor de Rusia.


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