La
violencia contra las mujeres no ha remitido, sino todo lo contrario.
Seguimos padeciendo una lacra intolerable, contra la que es
necesario redoblar todos los esfuerzos de rechazo, denuncia, condena
y exigencia de actuaciones para atajarla de raíz y de forma urgente.
La noche del 20 de septiembre, miles de
mujeres están llamadas a tomar las calles de todo el país para
declarar la Emergencia Feminista en España, convocada por decenas de
colectivos que consideran que el verano de 2019 ha sido negro con
respecto a la violencia de género. La
convocatoria, a la que se han unido
decenas de colectivos, sindicatos, algún partido e infinidad de
personas decentes, salió de la Plataforma Feminista de Alicante, que
hace unas semanas emitió un comunicado en el que aseguraba que nos
encontramos en una situación de emergencia "Esto
ya no es una alerta, declaramos la emergencia feminista”.
Los
gobiernos tienen que comprometerse en la prevención y erradicación
de las violencias machistas, así como en la asistencia y reparación
de todas las mujeres y sus hijos e hijas en situación de violencia.
La prevención ha de ser una política prioritaria, que tiene que
incluir un sistema coeducativo en todos los ciclos y formación
específica de los profesionales que interviene en los procesos. Es
preciso eliminar la custodia compartida impuesta, el régimen de
visitas a los maltratadores y la retirada, que no cesión, de la
patria potestad a los maltratadores condenados.
La lucha
contra la violencia machista, sigue siendo la lucha por la igualdad
real y efectiva entre mujeres y hombres. Si se rescató a los bancos
ante su posible quiebra, hay que aportar más recursos para políticas
sociales; más recursos económicos y humanos a las políticas activas,
integrales y participativas. Es una cuestión de Estado. Los que
asesinan no son locos; son asesinos. ¡Basta ya de terrorismo
machista! Por decencia, por dignidad y para que las mujeres no
sufran más vejaciones y muertes por la violencia de género.
El manifiesto Declaramos el Estado de
Emergencia, denuncia la necesidad de actuar de forma contundente
contra los asesinatos de mujeres y de sus hijos e hijas, y contra la
violencia sexual que una y otra vez salpica de terror de la vida de
las mujeres por todo el territorio. El Estado de Emergencia
Feminista, se trata de un grito contra la barbarie, una esperanza en
la lucha: "unidas
seremos más fuertes". Las muertes y
violaciones producidas durante el verano dejan el rastro que conduce
al clamor contra todo tipo de injusticias causadas por el terrorismo
machista.
En este
verano ha imperado la barbarie, asesinatos, violaciones, acoso,
pederastia, manadas. Este verano la violencia de género nos ha
dejado los peores datos en más de una década. No podemos iniciar un
nuevo curso escolar y político, no podemos volver a la rutina como
si nada hubiera pasado; sería seguir tolerando lo intolerable. Por
ello, es preciso sumarse contra la normalización, contra la apatía y
la indiferencia, contra la pasividad de los medios, la pasividad
social y la pasividad política. Se ha pulsado el botón, se han roto
los cristales, se oyen las sirenas, son las voces de quienes
llenaremos las calles. Son las mujeres de nuevo dispuestas a luchar
por lo que es suyo, por su derecho a una vida libre de violencia
machista.
El colofón lo ha puesto la
Memoria de la Fiscalía General, en el
inicio del año judicial. La gran mayoría –el 67,35%– de las víctimas
mortales de violencia de género en 2018 no estaba protegida por el
sistema. Al 32,65% el sistema les falló; fueron 16 las mujeres que
advirtieron de la violencia que asolaba sus vidas y que, sin
embargo, acabaron siendo asesinadas por sus agresores. Sus denuncias
se archivaron, sus maltratadores absueltos o las medidas de
protección impuestas fallaron. Para Miguel Lorente, exdelegado del
Gobierno para la Violencia de Género, este hecho es la
demostración más objetiva de que no lo estamos haciendo bien con los
instrumentos que tenemos.
En 2018, 49 mujeres murieron a manos de sus
parejas o exparejas, 8 menores fallecieron con ellas y 40 niños y
niñas quedaron huérfanos, frente a los 27 de 2017. En 2019,
40 mujeres han sido asesinadas, víctimas de la violencia de género,
según las cifras oficiales. La Fiscalía abrió 14 investigaciones por
supuestas denuncias falsas durante todo el año 2018,
lo que suponen un 0,0083% del total de las 166.961 denuncias que se
presentaron, que viene a desmontar el mito
de las denuncias falsas. La Fiscalía destaca que la solución a la
violencia de género "requiere de medidas educativas,
socio-económicas, sanitarias y/o culturales" y no sólo una respuesta
penal.
Por último, la Fiscalía General en su Memoria
ve muy inquietante» el incremento de la violencia de género y sexual
entre jóvenes y adolescentes,
especialmente en los casos de delitos contra la libertad sexual
ejercida en grupo, conocidos como manadas. "Preocupante resulta que
las jóvenes resten importancia a los hechos y disculpen a los
agresores, siendo los familiares de la víctimas quienes interponen
la denuncia o personas anónimas que observan los hechos y avisan a
la policía".
La
situación es insoportable, insostenible, y las organizaciones de la
sociedad civil y las personas comprometidas, debemos movilizarnos
para urgir a todos los poderes del Estado a que tomen cuantas
medidas sean necesarias, para atajar el terrorismo machista. Ni la
interinidad política ni la parálisis estival pueden servir de excusa
ante una situación tan dramática. No podemos normalizar el horror,
la muerte, la violencia, la injusticia, y el sufrimiento. No podemos
cesar en la denuncia ni en la movilización, y por eso, el 20 de
Septiembre hay que salir a las calles, haciendo un llamamiento a la
ciudadanía a participar en esta nueva oleada de repulsa contra la
violencia machista.
El feminismo es esa médula de la se han estado
nutriendo las multi-elecciones pasadas para ganar el voto de las
mujeres. "Las
políticas de igualdad están siendo un arma de primer nivel para los
que restan en esta temática". Rastreando
en los documentos de negociación, que se han hecho públicos para la
formación de los múltiples gobiernos, la violencia de género, en los
términos que requiere la gravísima situación, no forma parte de las
agendas políticas, salvo para suprimirla o retocarla.
Las
muertes y violaciones producidas durante el verano dejan el rastro
que conduce al clamor contra todo tipo de injusticias causadas por
el terrorismo machista. El próximo 20 de septiembre está convocada
una manifestación para iluminar la oscuridad e inundar todos los
rincones de las calles y llenar la noche de luz violeta. No debemos
aceptar y normalizar la violencia, enfrentémonos a ella con el firme
objetivo de expulsarla de nuestras vidas para siempre y ser libres.
Muchas ciudades se sumarán a esta iniciativa, para exigir paz,
igualdad y libertad. Y contra la violencia machista
institucionalizada por el patriarcado.
La cita del 20S busca
que cada pueblo y cada ciudad se vuelvan violeta.
Las mujeres iluminarán con linternas, las pantallas de sus móviles
y, sobre todo con sus voces, esa franja del día que todavía sigue
siendo especialmente peligrosa para ellas. "Nosotras entendemos que
las calles aun no son nuestras".
"Si
tenemos un sistema que reproduce la cultura de la violación,
seguiremos teniendo casos de violencia machista",
denuncian desde la Plataforma Feminista de Alicante, que exige una
revisión exhaustiva e inmediata del Pacto
de Estado contra la Violencia de Género
que no se está aplicando; así como la creación un código de ética
sobre la violencia machista en los medios de comunicación o la
implementación de una educación afectivo-sexual en centros
escolares.
Las
instituciones deben ser conscientes de que la mirada no debe estar
solo en el resultado de la violencia, sino en las causas que dan
lugar a ella. Un país sin feminismo asumido, legislado y practicado
es un país frágil, e inestable, y pone la democracia y a sus gentes,
especialmente a sus mujeres, en una situación de alerta social
permanente.
La
Asociación de Mujeres Juezas de España, ante la violencia de género
y ante lo que parece una normalización de los asesinatos machistas,
considera que la violencia contra las mujeres y las niñas es una
violación de Derechos Humanos. Es estructural y cultural, y continúa
siendo ampliamente consentida por los Estados, incluso en los países
que se consideran más desarrollados. Con cada asesinato se
reproducen los lamentos desde todos los ámbitos sociales y los
minutos de silencio. Una sociedad bipolar, que sólo se escandaliza
con cada crimen atroz, a pesar de que esta lacra se retroalimenta
sobre una nutrida base de microviolencias, cómodamente instaladas,
normalizadas, y hasta promocionadas desde todas las formas pensables
de influencia social.
Hay que declarar la Emergencia Feminista por
parte del Gobierno, así como en las comunidades autónomas y
municipios,
lo que conlleva ponernos manos a la obra, para un programa de
medidas urgentes ya..
La
situación por la que pasan las mujeres víctimas de la violencia, se
ha convertido en una emergencia. La noche del 20S, que se hará
violeta, es un grito contra la violencia, contra la injusticia, un
grito contra la barbarie, un grito a la libertad, a la igualdad, un
grito al sentido común; un grito porque ya no nos quedan minutos de
silencio.