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"Manolete"(1.917-1.947), es el torero más legendario de la
reciente Historia de España. Impuso su propio estilo, que polémico
ó no, apasionaba en debates, charlas y artículos, dejando una
huella que aún perdura. Hizo cambiar a la afición el concepto del
arte taurino de forma que hubo una forma de torear antes y después de él.
Gustaba a las nuevas generaciones de españoles de la post-guerra civil
(1.936-1.939). Casi prescindía de la lidia, del repertorio con quites con
la capa, se centra sobre todo en la faena con la muleta. Extrajo lo esencial del
toreo convirtiéndolo en un arte. La verticalidad de su escuela destaca
con la horizontalidad del toro. Se podría decir que el astado gira
alrededor de un poste, no mueve los pies, baja la mano, cita con la muleta
retrasada, impone su perfil y le vale cualquier toro.
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Valencia: El diestro Manolete comparte con su
cuadrilla una de sus tardes más gloriosas
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En Manolete era constante la seguridad y el buen arte con que realizaba la
suerte de matar. Efectivamente, la estocada, fue la base de su formación,
con entrega, siempre arriesgando al máximo en los muletazos, los pitones
del toro casi rozaban su traje.
Dio nombre y prodigó la "Manoletina" que hoy designa al cómodo
calzado del toreador, no sólo por ser su inventor sino por imprimir en
ellas su fuerte personalidad en el momento de salvar la suerte suprema, matar.
Su estilo fue la extensión de su carácter humano, austero,
esencial, seco y valeroso. Sobrio y duro pero también elegante, se imponía
al toro igual que en su vida social.
En cuanto a la res, Manolete impuso también un nuevo tipo de toro,
menos poderoso y más anovillado (joven y noble), algo lógico ya
que la cruenta guerra civil española había dejado a los españoles
con pocas ganas de revivir la crueldad en el toreo tradicional, se deseaba más
que nunca vivir y pasarlo bien, aunque hubiera que hacerlo con el estómago
vacío entre un ambiente de reconstrucción nacional. |
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BIOGRAFÍA
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Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" nació en Córdoba
en 1.917, Hijo de Agustina Sánchez y del matador del mismo nombre y apodo,
escapó de la miseria de su hogar enfrentándose a la muerte y a los
12 años ya había dado algún que otro capotazo y un año
después debuta ante el público de la escuela taurina de Montilla
(Córdoba) y al poco se incorpora al espectáculo taurino itinerante
"los Califas".
En Junio de 1.939 se despide como novillero, y un mes después se
convierte en torero, recibiendo la alternativa (Ceremonia en la que un torero
autoriza a un novillero a pasar al número de los matadores de toros) de "Chiclanero
en Sevilla
, matando al toro "mirador". Confirma la alternativa en Madrid
el 12 de Octubre del mismo año, de manos de Marcial Lalanda, compartiendo
cartel con Juan Belmonte. Aquella tarde obtuvo un éxito memorable.
Cierra su temporada como matador de alternativa con un saldo de 16 corridas
e inmejorables perspectivas para la siguiente.
Su nombre se impone en todos los carteles importantes. Torea en Sevilla,
Alicante, Bilbao, Barcelona
y Madrid.
A partir de aquel año Manolete se convierte en la estrella del toreo español.
Finalizada la temporada del '45, viaja a los cosos de México, Perú,
Venezuela y Colombia para lucir su peculiar faena, obteniendo un triunfo
arrollador, lo que le convierte en el más famoso torero del mundo.
Sostuvo una larga competencia con el mexicano Carlos Arruza y con el no
menos valiente torero joven, Luis Miguel Dominguín quien le retó
en público. El 16 de Julio del '47, torea el la plaza monumental de las
Ventas en Madrid.
Fue su última tarde en "La catedral del toreo".
La llegada de otros jóvenes espadas y la fatiga de su lucha, le
hicieron plantearse la retirada.
Paradójicamente Sus cualidades más destacadas fueron el señorío
y la humildad. Sus íntimos amigos recuerdan sus detalles de hombría
dentro y fuera del ruedo así como su seriedad en la plaza, por lo que se
le tuvo un gran respeto.
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Por otro lado, su vida sentimental fue breve. Se enamoró de una joven
artista española algo descocada llamada Lupe Sino, relacionada con otros
matadores de la época.. Cuando Manolete agonizaba tras su mortal cogida,
a esta, la fue prohibido el acceso a su habitación para evitar un polémico
matrimonio "in artículo mortis". |
 Manolete con su joven y bella novia Lupe Sino.
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Días antes al 28 de agosto apareció anunciado en la plaza de
Linares (Jaén), junto a Gitanillo de Triana y a Luis Miguel Dominguín,
con bravos toros de Miura.
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 Cartel que anunció la gran corrida en la plaza de Linares
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Llegó la gran tarde esperada con impaciencia por la afición:
Son las 4.45 y el calos es sofocante, 10.500 personas abarrotan la plaza con
expectación. Hacen su aparición en el ruedo los diestros con sus
respectivas cuadrillas. Destellando el oro de los trajes bajo un sol implacable.
Los cronistas dicen que su expresión era el semblante de la preocupación.
Tras una brillante faena con los anteriores, los tambores y clarines
anuncian el quinto miura, "Islero", con unos pitones de horror, que
obediente a su casta brava irrumpe en la arena con furia para embestir todo lo
que se mueva. Tras la lidia y la muleta Manolete entra a matar hundiendo todo su
acero en el lomo de la bestia, a continuación, el toro le clava
profundamente un pitón en su muslo derecho. El público grita
espantado por la terrible cogida del ídolo que se queja amargamente
mientras es conducido a la enfermería. A pesar de todo, le premian con
las dos orejas.. El Dr. Garrido y su equipo cortaron la hemorragia e
intervinieron quirúrgicamente, practicándole varias transfusiones,
pero su estado seguía siendo muy grave. Es requerido el Dr. Giménez
Guinea, titular de la plaza de Madrid quien llega a las 4h y a la hora
siguiente, el gran torero fallece. La tragedia conmocionó a toda España
y a la afición mundial. |
Su empaque y serenidad ha quedado como modelo impecable. El mundo de los
toros reconoció en él los rasgos inconfundibles de lo que es ser
un hombre.
Con este recuerdo, en cada aniversario, las cuadrillas en todas las plazas
de toros, y en su memoria realizan el paseíllo descubiertas.
La polémica del plasma
En marzo de este mismo año 1.997, el Dr. Fabián garrido, hijo del que
atendió a Manolete, declaró públicamente que un médico
de Madrid aplicó a Manolete un plasma seco de eficacia muy discutible
sobre la base de las estadísticas que se utilizaba durante la IIGM y que
pudiere haber sido la causa de su muerte. Sin embargo, el experto ganadero
Álvaro Domecq afirma que "quien mató a Manolete fue Islero".


MANUEL RODRÍGUEZ SÁNCHEZ,
"Manolete"
Córdoba, 4 de julio de 1917
Debut en Madrid: 25 de mayo de 1935, en la desaparecida plaza de
Tetuán de las Victorias. Alternó con los mexicanos Liborio Ruiz y Silverio Pérez, y el
español Bonifacio Fresnillo (Valerito Chico). Novillos de Esteban Hernández.
Presentación en la Real
Maestranza de Sevilla:
26 de mayo de
1938. Gran éxito.
Alternativa: Real Maestranza de Sevilla, el 2 de julio de 1939.
Padrino: <>Rafael Jiménez, Chicuelo. Segundo
matador: Rafael Vega de los Reyes, Gitanillo de Triana. Eran reses de Clemente
Tassara. El toro de la ceremonia se llamaba "Comunista",
negro, pero por las circunstancias políticas del momento le fue cambiado
el nombre posteriormente y le pusieron "Mirador"; su
cabeza se muestra en el museo taurino de Córdoba.
Confirmación en Las Ventas: 12 de octubre de 1939, de manos de Marcial Lalanda, toros de Antonio Pérez, con Juan Belmonte
Campoy, que también confirmaba alternativa aquella tarde.
Temporada 1943: 71 corridas, casi todas con gran éxito
Temporada 1944: 92 tardes. El 6 de julio, en Las
Ventas, hace la faena más completa de su vida artística. Era la tradicional corrida de
la Prensa de Madrid.
Temporada 1947: el 16 de julio, en Las Ventas, es
herido por un toro de Bohórquez en la corrida de Beneficiencia. Es la última vez que
torea en Madrid. El 28 de agosto, en Linares (Jaén), es mortalmente herido por "Islero",
un toro de Miura, negro entrepelado y bragado. Estaba anunciado con Gitanillo de
Triana y Luis Miguel Dominguín. Falleció aquella
madrugada. Crónica del
suceso.
Otros datos: Alumno de la
Escuela Taurina de Montilla (Córdoba). Manolete era hijo del también matador de
alternativa del mismo nombre y apodo. Manolete-padre tomó la alternativa en Las Ventas el
15 de setiembre de 1907. Se la concedió Machaquito ante Cocherito de Bilbao, que figuraba
de testigo, con toros de Esteban Hernández.

Las manoletinas...
"El vacío que dejó en la
fiesta Manolete no será posible llenarlo. Habrá toreros superiores en saber, recursos,
estilo, dominio, que puedan igualarle y aún superarle, pero Manolete..., Manolete no ha
habido más que uno en la fiesta y fuera de la fiesta"(*)
La tarde del 28
de agosto de 1947
Los alternantes de "Manolete" en la corrida del 28 de agosto de
1947, Rafael Vega de los Reyes "Gitanillo de Triana" y Luis
Miguel Dominguín, habían cortado una oreja cada uno.
"Manolete" es abroncado por el público cuando sale a
enfrentarse a "Islero", quinto de la tarde, después de una
actuación poco convincente en su primero. Después de una faena a la
altura de su reputación, "Manolete" entra a matar muy despacio,
con la muleta a la cintura, y el toro le mete el pitón derecho en el
muslo. El torero se desangra.
Las asistencias levantan a "Manolete" y equivocan el camino a la
enfermería, llevándolo en dirección al patio de caballos. El torero
herido llega a la enfermería siete minutos después de la cornada. El
parte del médico de la plaza, Fernando Garrido Arboledas, declara a
"Manolete" víctima de una "herida de asta de toro situada
en el Triángulo de Scarpa, de 20 centímetros de longitud de abajo a
arriba y de dentro a fuera... con rotura de la vena safena y contorneando
el paquete muscular nervioso de la arteria femoral". El torero
declara que no siente la pierna mientras se fuma un cigarro. A las 23:00
horas es trasladado al hospital de Linares.
El médico de Las Ventas, Luis Giménez Guinea llega procedente de Madrid
y autoriza la transfusión de un suero de plasma desecado con la intención
de que el torero regenerara sangre.
A las 5:07 horas del 29 de agosto, "Manolete" pronuncia sus últimas
palabras ante Giménez Guinea.
- "¡Qué disgusto le voy a dar a mi madre!"
- "¡Don Luis, que no veo, no veo nada"
El ensangrentado traje de luces de "Manolete" es trasladado para
su exhibición al Museo taurino de Madrid y la cabeza de
"Islero" es colocada en el Museo taurino de Sevilla.

Casa museo de Manolete. Construída en Córdoba en el
año 1890 por el ingeniero Tejón y Marín para el escritor y periodista José Ortega y
Munilla, padre del filósofo, José Ortega y Gasset. Adquirida a estos por la familia de
Rafael Cruz-Conde Fustegueras en 1910. Fué comprada por Manolete en 1942.
Actualmente la familia del torero está negociando con una empresa, la posibilidad de
convertir una parte en hotel. Se encuentra en la Avda. de Cervantes.
28 de agosto de 1998: 51
años de la muerte de Manolete
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28 DE AGOSTO DE 1947.... 51 AÑOS
DESPUÉS
Por Ángel Parra Guzmán
(lista Intertoro)
Hace cincuenta y un años murió Manolete. Tenía treinta años recién
cumplidos. Fue en Linares el día 28 del fatídico mes de agosto, alternando esa tarde
con Luis Miguel Dominguín y Gitanillo de Triana.
El toro asesino se llamó Islero, de la ganadería de Miura. Manolete, quien fué un
extraordinario estoqueador, ejecuta la estocada con mucha lentitud, error que le costaría
la vida. El toro hunde hasta la cepa el pitón en su muslo derecho. Los destrozos causados
en el triángulo de Scarpa atravesado por la vena femoral le produjeron la gran hemorragia
que terminó con la vida del torero el 29 de agosto de 1947 a las cinco horas y siete
minutos de la madrugada.
Pero la causa final de la muerte del torero ha permanecido oculta hasta 1997, revelada por
el hijo del médico de Linares que atendió al torero, Fernando Garrido. Parece ser que
tras la cogida, que había sido grave pero no mortal, el torero había perdido mucha
sangre y Fernando Garrido operó y dispuso que se le practicaran las transfusiones de
sangre necesarias, cosa que empezó a hacerse.
A las pocas horas el torero se recuperó, habló, se fumó un cigarro, y
hasta preguntó cómo había ido la corrida, aunque seguía débil.
Fue entonces
cuando llegó el Doctor Giménez Guinea, en quien Manolete tenía mucha confianza, y
ordenó que se suspendieran las transfusiones y que se le aplicara un plasma noruego. A
los pocos minutos de entrar el plasma en la sangre del torero, apareció la muerte.
Posteriores investigaciones habrían llegado a la conclusión de que se trataba de un
plasma que se había usado con relativo éxito durante la segunda guerra mundial, pero que
en 1947 ya se encontraba pasado habiendo causado no solamente la muerte de Manolete sino
también las de otras personas que recibieron dicho producto.
Cincuenta y un años después, esta tarde, desde mi Estudio ubicado en la romántica y
apacible ciudad de Barranco, a unos veinte minutos del centro de Lima, uno de los mejores
lugares del mundo para transportarse desde allí en alas de la música, de la
poesía, y de todo aquello que tenga que ver con la Fiesta de los Toros, me he puesto a
recordar lo impactante que fué para mí la muerte del Califa de Córdoba.
Lo primero que me viene a la memoria es que en casa se vivía una inmensa afición. Uno de
mis abuelos era andaluz, y Manoletista a ultranza. El otro, un destacado periodista que
más bien estaba del lado de los seguidores de Arruza. Al centro de ambos estaba mi padre,
Manoletista convicto y confeso. Y finalmente yo, que entonces solamente tenía cuatro
años y por supuesto no había ido jamás a los toros.
Justamente, a partir de toda esta polémica entre Manolete y Arruza, y tomando en cuenta
mi precoz y decidida inclinación cordobesista, logré ser escuchado pudiendo convencer a
los mayores, cosa que por cierto no fue nada fácil, para ir ese año a los toros con
ellos y ver a Manolete cuando llegase el mes de Octubre.
¡Cómo olvidar mis sueños de niño de aquel entonces!... No existía noche en la que no
dejara de soñar con Manolete, el torero más grande y legendario de la historia. En mi
alma y corazón de niño había idealizado su imponente figura, su magestuosa seriedad, la
profundidad de su mirada, y su altivez serena y señorial. Manolete era una figura
inconfundible cuyo arte no radicaba en su posición frente al toro, sino en su actitud
frente a la vida.
Sin habérmelo propuesto Manolete era ya un mito que vivía dentro de mí. Cada noche al
acostarme y cada mañana al levantarme, así como los niños esperan la navidad, contaba
yo uno a uno, los días que me separaban de la primera de abono en Acho para ver,
personalmente, a mi amigo Manolete, tal vez el primer amigo de mi vida, una amistad en
secreto, solamente mía, que no la hubiese podido contar a nadie porque los mayores
muchas veces no suelen entender las cosas de los niños.
Pero, pienso, que tal vez si lo hubiese llegado a conocer, lo que seguramente hubiese
sucedido si Manolete no hubiera muerto, hubiese llegado a ser tan amigo mío como ya lo
era yó de él. Es que Manolete tuvo entre sus virtudes la de saber entender a los niños.
Así me lo contaba hace algunos años José Luis de Córdoba, su biógrafo y compañero de
carpeta en el colegio, cuando caminábamos juntos por cada uno de los lugares en los que
transcurrió en la ciudad de Córdoba la vida de Manolete. Y así me lo confirmaba
también en Lima el periodista Carlos Beleván, quien me contaba que en una oportunidad
pasó a recoger al torero el ganadero Fernando Graña para ir a un tentadero en su dehesa.
Como nó había espacio suficiente en los coches para que fueran algunos niños y jóvenes
que se encontraban en ese momento con Manolete, éste contestó al ganadero que no iría a
la tienta hasta no ver embarcada en los automóviles a toda la "gente menuda"
que lo acompañaba. Con lo cual se solucionó el problema de la movilidad como por arte de
magia, y hubo sitio para todos.
Cuando el 30 de Agosto de 1947 mi padre leyó el periódico y me enteré que había muerto
Manolete... mi mejor amigo... sentí que algo se moría también dentro de mí... me
encerré en mi habitación y lloré desconsoladamente. Fueron lágrimas tan profundas que
hoy, cuando recuerdo esos momentos cincuenta y un años después, aunque nó tenga ya a
papá a mi lado para que me pueda seguir leyendo el periódico como lo hizo tantas veces
durante los maravillosos años de mi niñez, me dá una pena tan grande que me dá ganas
de volver a ponerme a llorar.

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