“Los
toros son la fiesta más culta que hay hoy en el mundo”
Federico García Lorca
“Si nuestro teatro tuviese el temblor de las fiestas de toros,
sería magnífico. Si hubiese sabido transportar esa violencia
estética, sería un teatro heroico como La Iliada... Una corrida
de toros es algo muy hermoso”
Ramón María del Valle-Inclán
Sí, en el toreo
está presente la muerte, pero como aliada, como cómplice de la
vida: la muerte hace de comparsa para que la vida se afirme.
Fernando Savater
"Cuando uno elige jugarse la vida, también tiene el derecho de
elegir otras cosas"
José Tomás
Es moral lo que
hace que uno se sienta bien, inmoral lo que hace que uno se
sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales que no trato
de defender, las corridas de toros son muy morales para mí.
Ernest Hemingway
La historia del
toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la
primera, resultará imposible comprender la segunda.
José Ortega y Gasset
"Ahora no se torea. Hoy se hace estilo, y así como el artista
oculta la falta de densidad humana con el artificio, los toreros
de hoy ocultan en el estilo la ausencia de arte."
José Ortega y Gasset
Si los
espectáculos cultos ponen ante mis ojos un mundo de inmoralidad
y una exuberancia de lujo que ciega mis ojos al tocar al
corazón, hoy tengo derecho a mis corridas de toros.
Peña y Goñi
El torero sigue
siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se
enardece y los viejos entusiasmos reaparecen.
Enrique Tierno Galván
El toreo es un
arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo
abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos
los que, un día soñamos con ser toreros.
Camilo José Cela
El toreo es un
doble ejercicio físico metafísico de integración espiritual en
el que se valora el significado de lo humano heroicamente o
puramente: en cuerpo y alma, aparentemente inmortal.
José Bergamín
"El predominio de la linea curva y la rapidez son valores vivos
de todo arte. El de la lentitud y la linea recta, son valores
muertos invertidos. La linea curva compromete al dibujante,
obligándole a ser expresivo; es decir, a pensar, a ser
dibujante, a tener estilo. Y es o no es: no hay trampa posible.
El mal dibujante, por el contrario (mal torero, pensador,
artista...), se defiende con lineas rectas tangenciales: se sale
por ellas engañosamente; no se atreve a comprometerse, y hace
trampas morales, trampas con rectitud."
José Bergamín
Existe una identidad entre el amor y el arte, en ninguno de los
dos cabe la voluntad.
Juan Belmonte - Matador de toros
1892-1962
En el poeta y en el artista existe el infinito.
Víctor Hugo - Escritor francés
1802-1885
Las
broncas se las lleva el viento y las cornadas se las queda uno.
Rafael "El Gallo"
Se
torea como se es.
Juan Belmonte
¡Que
a mí no me engañas, no!
Luminosa serpentina
sorbiéndose la rutina.
¡Más
que tú, torero yo...¡
Victoriano Crémer
Soy
un íbero
y si
embiste la muerte,
yo
la toreo.
Gabriel Celaya
Es
una fiesta española
que
viene de prole en prole
y ni
el gobierno la abole
ni
habrá nadie que la abola.
Ricardo de la Vega y Chueca
No puede comprender bien la historia de
España quien no haya construido, con rigurosa construcción, la
historia de las corridas de toros.
José Ortega y Gasset
El toreo es el único arte que juega con la
muerte.
Henry de Montherland
La verdad del toreo es tener un misterio
que decir... y decirlo.
Rafael Gómez 'El Gallo'
Para torear bien hay que olvidarse del
cuerpo.
Juan Belmonte
El buen toreo es el que se hace con
sentimiento y pasión de enamorado.
Juan Belmonte
Si yo fuese dictador en España, prohibiría
las corridas de toros; como no lo soy, no me pierdo ni una.
Ramón Pérez de Ayala
Torear es desengañar al toro, no engañarlo.
Burlarlo, que no es burlarse de él.
José Bergamín
El toreo es un acto de fe: en el arte, en
el juego, en Dios.
José Bergamín
El torero es el oficiante de un rito
ancestral que se ha hecho juego.
Pedro Laín Entralgo
En el toreo hay que hundirse con cadencia,
en contraste con el baile, que es elevarse.
Fernando Domínguez
El torero jamás es un cobarde, aunque, a
veces, experimente la sensación indescriptible del miedo.
Victoriano de la Serna
El único músculo importante en el toreo es
el corazón.
Agustín de Foxá
El toreo es la riqueza poética y vital
mayor de España.
Federico García Lorca
El toreo natural es el que se realiza con
la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en
medio.
Felipe Sassone
Amar los toros es, cada tarde, a eso de las
cinco, creer en los reyes magos e ir a su encuentro.
Jean Cau
Puede haber dos pases geométricamente
idénticos y estéticamente distintos. En esa distinción consiste
precisamente el arte.
José Carlos Arévalo
Para ser figura del toreo hay que tener
cabeza, arte, valor y, además, saber dormir en los coches de
cuadrillas.
Santiago Martín 'El Viti'
Si nuestra fiesta nacional fuese la fiesta
nacional británica, media docena de matadores de toros serían ya
lores.
Antonio Burgos
El español respeta mucho más el mundo de
los toros que el de la religión. Si tuviera que decidir, el
español no beatificaría al inventor del Opus Dei, sino a un
torero.
Pedro Almodóvar
"Así como en una tarde de toros una buena
tanda de muletazos puede valer por toda la corrida, así en la
vida sucede con algunos logros"
Doménico Cieri Estrada.
"Ustedes , aficionados, a poco que recuerden, habrán visto
muchas veces en las corridas de toros faenas de veinte, treinta,
cuarenta pases y el toro cada vez más entero..." "¿Cómo es
posible que con esa cantidad de pases aparentemente bellos para
la gran parte del publico, el toro no se halla sometido? La
respuesta es muy sencilla: lo que ha ocurrido es que el torero
ha estado dando pases, y dar pases no es lo mismo que torear"
"Parar, templar y mandar. A mi modo de ver, estos términos
debieron completarse de esta forma: Parar, templar, CARGAR y
mandar; pues posiblemente, si la palabra cargar hubiese ido
unida a estas otras palabras desde el momento que nacieron las
normas, no se hubiera desviado tanto el toreo. Claro que el
autor de esta fórmula no penso que fuese necesaria, porque debía
saber muy bien que, sin cargar la suerte, no se puede mandar y ,
por tanto, en este termino van incluidos las dos."
"En el toreo todo lo que no sea cargar la suerte no es torear
sino destorear. Torear no es que el toro venga y usted se quede
en la recta, eso es destorear; pero si usted carga, echa el
cuerpo hacia delante con la pierna contraria al lado por el que
viene el toro obliga a torear, si no le coge; porque es un
obstáculo que usted le pone delante."
Domingo Ortega
Gregorio Corrochano
Cuando se habla del Toro y su mundo, se suele pensar, casi
sin querer en don José María Cossío, el más grande tratadista...
al menos de los tiempos modernos del toreo. Pero hay más, muchos
más que dejaron su huella analizando y tratando de explicarnos
los misterios y el encanto del Toreo. Allá por 1960, o quizá un
poco antes, tuvimos oportunidad de asistir a una charla de don
Gregorio Corrochano, un toledano de Talavera de la Reina,
nacido en abril de 1882 y fallecido en octubre de 1961, muy poco
después de tener el placer de oírle.
Dejó escritos una barbaridad de artículos y muchos libros,
algunos de los cuales se siguen reeditando. En aquella ocasión,
se refería a los personajes del Toreo y daba sucintas
explicaciones de sus lances.
Y no se refirió sólo a los grandes protagonistas, sino que tuvo
palabras para figuras que parecen ignoradas, pero que tienen su
papel.
Así, definía al «alguacilillo», diciendo que «Hace
el despejo (sic) a caballo. Pide la llave del toril. Cuida de
que no haya toreros a la derecha del picador y otras normas
reglamentarias descuidadas. Antes daba los avisos y el matador
no quería ni verle; hoy da las orejas y el matador le abraza».
Como puede comprobarse la definición no puede ser más exacta,
con su gotita de reproche hacia quienes cambiaron de opinión
según sus intereses.
Del «monosabio», decía que «es el auxiliar del
picador. No debe intervenir en la lidia. Actitud expectante. No
debe coger las riendas del caballo. Llevar al picador por la
bridas del caballo es como si el mozo de estoques llevara al
matador al toro por un brazo». Genial, ¿no?
Vayamos ahora a referirnos al toro y a su salida a la
Plaza que nos avisará de muchas cosas: «El toro sale del
toril rápido o lento. Mira a la plaza deslumbrado por el sol,
extrañado del griterío, como si quisiera saber adónde va, porque
desde el encerradero va de sorpresa en sorpresa. No anticipéis
juicios sobre su bravura atendiendo a la salida; podríais
equivocaros. Con la salida del toro empieza el interés de lo
desconocido. Porque cada toro será distinto al anterior. A pesar
de ese ímpetu feroz, buscará una salida. No la encuentra. Se
para dispuesto a embestir: salió la bravura al ruedo».
Se suele recibir al toro con «largas afaroladas de
rodillas», que «son una derivación del cambio de rodillas que
prodigó Fernando El Gallo. Cogía el capote con las dos manos,
citaba por el terreno de dentro y cambiaba por el de fuera.
Llamada *suerte del perdón* por hacerse de rodillas, si venía
precedida de una mala faena».
Y, enseguida, la «verónica»: «Es el lance más serio y
fundamental que se hace con el capote. Los demás son derivados
hacia el adorno. Con Belmonte adquirió la verónica calidades
insospechadas de temple y emoción. Aquellas *cinco verónicas sin
enmendarse* no las borraron ni los escombros de la plaza
derribada». Los lances «a la verónica» suelen concluir con una
«media»: «remate emocional de las verónicas. Punto y aparte del
toreo de capa. Debe procurarse dejar al toro en suerte del
picador, para evitar más capotazos. Rematar en los medios y
dejar el toro a los peones es rematar mal, aunque se remate
bien».
Y luego la suerte de varas. «El picador ha de ser
joven, alto, fuerte; buen jinete; conocer el toro y el toreo;
saber lidiar a caballo como un torero de a pie; saber conjugar
la garrocha y la mano de las riendas. Y saber cómo necesita el
toro su matador. La suerte de varas es importantísima. Tiene una
gran influencia en los demás tercios. Los puyazos bien dados,
castigan sin malherir, ahorman los toros y facilitan la labor
del espada. Los puyazos malos resabian, deslucen y aumentan el
peligro. Sin buenos picadores no hay corrida buena. No me gusta
cuando citan pegados a las tablas y levantando mucho la puya.
Así no se debe citar. No está colocado el picador. Sepárese
usted de las tablas, enderece el caballo, salga por derecho;
ahora cite abriendo un poco el brazo de la garrocha. Así se va
al toro. Como estaba usted citando, cita el miedo. No sea
tumbón».
Y los quites. Con petos es raro que se produzcan caídas al
descubierto. El picador cae descubierto del lado del toro. El
matador entra valerosamente al quite y sale hacia atrás
embrocado con el toro. El matador peligra, pero el picador se ha
salvado. Ésta es la grandeza del quite, que suele concluir con «chicuelinas,
la suerte a la navarra, modernizada por Chicuelo, que le
imprimió personalidad. Desde entonces se llama *chicuelina*. Es
una suerte de adorno que hacen todos, con más o menos gracia,
con más o menos oportunidad y con más o menos abuso».
Y las Banderillas: «es una suerte airosa, ágil, plena de
gracia y destreza, como hecha a cuerpo limpio. Banderillear
pronto, en todos los terrenos sin salidas en falso, es condición
principal de buen banderillero.
¡Atención! En este tercio se resabian y cambian fácilmente los
toros. En el *quiebro* el banderillero espera a pie firme la
embestida recta del toro. Cuando llega, saca un pie, carga la
suerte y quiebra la recta embestida, evitando el embroque. Al
*cuarteo* es la manera más frecuente de banderillear. Se sale al
toro con un ligero cuarteo, para que el toro no corte el terreno
y tape la salida, con lo que se evitan las salidas en falso. Por
esto conviene salir sobre corto, si es posible. Depende del
toro».
Y llega el último tercio. Suele ir precedido del «brindis»,
que debe tener sus condiciones: «Obligación cortés hacia la
presidencia. Brindando al presidente queda brindado el público.
Si se quiere subrayar el brindis al público desde el centro del
ruedo, ha de hacerse con un buen toro y una faena excepcional.
No debe brindársele toro y faena vulgares».
Y vienen los distintos pases... El «pase por bajo es muy
necesario en algunos toros; antes se daba con las dos manos. Es
eficaz si se da quieto hasta rematar, para que el toro se rompa
con la muleta, como se rompe el mar en el rompeolas, cuando al
toro y al mar se les gana terreno».
«Pase de rodillas»: «Cuando Machaquito, cargado de laureles,
salió de rodillas a un toro peligroso, la plaza de Madrid se
asustó. Cuando Joselito salió de rodillas a un toro bravísimo de
Saltillo, que se revolvía y no le dejaba levantarse, la plaza se
asustó.
A mí me emociona más de pie».
El «natural» es «el pase clásico por excelencia. Para que sea
natural puro, debe darse totalmente aislado del estoque, que
sostendrá el matador a la altura de la cadera derecha. Apoyar el
estoque, es convertir el natural en ayudado, recuerdo que puede
admitirse en día de viento».
El «pase de pecho» es «el complemento del pase natural. Si es
obligado por el toro, pone a prueba el temple y la serenidad del
espada. Así como suelto, preparado y porfiado es un pase
cualquiera, sin valor de técnica y sin eficacia; ligado con el
natural es grandioso».
«El *ayudado por alto*, lo inventó Cúchares. Es un pase
espectacular, sin importancia. Se le llamaba desdeñosamente *del
celeste imperio*, porque está al margen de la faena. La faena
empieza luego. Hoy se dan muchos pases del *celeste imperio* y
se los llama *de la muerte*. ¡Qué miedo!».
El «afarolado», «es un pase de adorno pasándose la muleta sobre
la cabeza, girando para salirse de la muerte. Es un pase sin
quietud, movido, y, por lo tanto, de poca calidad. Tiene un
inconveniente técnico: acostumbra a los toros a desarmar».
El «pase natural con la derecha». «Conviene usar la derecha para
equilibrar la faena y dominar. Con ambas manos se pueden hacer
las mismas cosas. Pero en la derecha la *naturalidad* se
transforma en ayudado por el estoque. Aunque se admita por
claridad, no me suena bien eso de *natural con la derecha*».
El «pase de pecho con la derecha»... «Así como en el verdadero
pase de pecho (el de la izquierda) pasa el toro por el pecho del
torero (de ahí su nombre), en el pase con la derecha rara vez
cruza el pecho. Mejor definido está llamándole *de costado*.
Cuando todo finaliza, vienen lo adornos: «Coger un pitón a un
toro es un adorno de más importancia de lo que parece. Es
demostrar que el toro está dominado. Porque a un toro sin
dominar no hay quien le toque un pitón impunemente. Si el toro
era difícil, aplaudid este adorno».
A la «estocada» se la denomina «suerte suprema, porque fue
suprema. Hoy la supremacía la tiene la muleta;
pocas veces la estocada. Se le mata al toro como se puede, no
como se debe. Los toros mueren porque las puñaladas matan».
Y tras la estocada... «El Triunfo. El toro rueda de la estocada.
El matador levanta el brazo de la muerte como si quisiera parar
el sol. En los tendidos, los espectadores hacen de los
pañuelos palomas que revolotean. El usía saca también su paloma.
La oreja esta concedida. Triunfo». Se cumplen los sueños del
torero y el deseo del público.
Mucho de lo recogido del insigne Corrochano es más que sabido
por muchos. Lo malo es que, muchas veces, también olvidado. Por
eso quizás convenga un poquito de ilustración.


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