“En
memoria de todas las víctimas del franquismo”
J Carlos Perales
Pizarro
“Había una
vez en España una República democrática mejorable,
como todas, contra la que un militar llamado Franco
dio un golpe de Estado. Como algunos ciudadanos no
aceptaron el golpe y decidieron defender el Estado de
derecho, hubo una guerra de tres años. La ganó Franco,
quien impuso un régimen sin libertades, injusto e
ilegítimo, que fue una prolongación de la guerra por
otros medios y duró 40 años".
Javier
Cercas.
También en este
tema, el PP se ha quedado solo. Con total seguridad su
actual dirección piensa que estuvo justificado.
Recientemente, la exministra Loyola de Palacios,
además de otras barbaridades, justifica el golpe de
1936. También se justificaba las declaraciones del
General Mena y seguían negando la legitimidad de las
últimas elecciones. Por supuesto que también niegan la
legitimidad del régimen republicano instaurado en 1931
(en la declaración de año 2006 como año de la Memoria
Histórica en los 75 años de la instauración de la
república también votaron solos y en contra). Se deben
también a la derecha más reaccionaria y a la extrema
derecha que nunca le perdonarían esa condena. Cuentan,
eso sí, con la aportación importantísima de muchos
articulistas, medios y algunos mercenarios de la
historia que venden bet-seller, retomando las mismas
argumentaciones históricas de la dictadura y de los
historiadores de la dictadura.
Son muchas las
razones que hacen hoy más que nunca, son ya demasiados
años, necesaria la condena de aquel golpe de estado.
Son 70 años acumulando razones para esa condena que
este año, por fin, se está produciendo.
Al igual que ya
hiciera en 2002 el Congreso de los Diputados, aunque
de forma tímida y sin mencionarse, el Parlamento
europeo, muy recientemente, el 4 de julio, en boca de
su presidente, y con el apoyo de todos los grupos,
excepto el PP, leía una declaración institucional en
reconocimiento de las víctimas y de condena al golpe
de estado y a sus responsables. Porque hay muchas
razones para su condena, son 70 años acumulando
razones.
Porque nadie
duda ya de que lo que se produjo fue un golpe de
estado puro y duro contra un gobierno legítimo y un
régimen legitimado por la mayoría en las urnas en unas
elecciones libres.
Porque provocó
una guerra civil en una parte importante del
territorio peninsular y como tal guerra trajo consigo
muerte, miseria, hambre, represión y subdesarrollo.
Porque implantó un régimen de terror perfectamente
organizado y de forma sistemática que no solo buscaba
ganar una guerra, sino exterminar a toda una
generación de ciudadanos por el solo hecho de no
pensar igual que ellos. Con solo leer las arengas y
discursos de algunos de los militares responsables es
suficiente para comprobar qué perseguían y de qué
manera lo conseguirían.
Porque es
mentira, como habitualmente se dice, que en los dos
bandos se cometieron las mismas barbaridades. Las
últimas investigaciones lo van demostrando día a día.
Las cifras dadas por el régimen son falsas. Y las
nuevas que se barajan dan idea de la magnitud y la
crueldad del golpe de estado y del régimen que se
instauró: 50.000 personas ejecutados en los diez años
siguientes a 1939 y alrededor de 100.000 “rojos”
durante la llamada contienda (Julián Casanova). Según
las propias fuentes oficiales franquistas, los presos
políticos en 1940 eran 270.719 y en 1943 todavía eran
92.477. Según el propio Ministerio de Justicia los
presos políticos fallecidos, entre los que se incluían
los ejecutados tras un proceso y los muertos en las
cárceles, desde abril de 1939 al 30 de junio de 1944
fueron 192.684. A estos datos habría que añadir los
miles y miles de desaparecidos. Porque es insólito que
en España haya desaparecidos y no pocos. Se habla de
30.000 cuando en solo algunas provincias del sur
peninsular se han calculado ya más de 40.000. Porque
estos son ejecutados extrajudicialmente, que
permanecen en lugares desconocidos y en las muchas
fosas comunes repartidas a lo largo de todo el
territorio peninsular.
Porque tras la
victoria en 1939, se implantó una dictadura militar y
personal de corte fascista, que mantuvo durante largos
40 años una cruel represión en todos los ámbitos de la
vida cotidiana, abortando un régimen progresista y
todas las esperanzas que en él se habían depositado.
Porque ha negado la historia a generaciones de
españoles y españolas, que no siquiera se atrevían a
preguntar por sus familiares, ocultados tras un manto
de silencios y de mentiras.
Porque los
cientos de miles de víctimas del franquismo, en
definitiva, se merecen que toda la ciudadanía, de
forma unánime, condene el golpe. Porque frente a la
generosidad mostrada por las miles y miles de víctimas
del franquismo, aún no han escuchado palabra alguna de
arrepentimiento, perdón, reconocimiento o condena por
parte de los responsables del golpe, directos o
indirectos.
Porque además
hay razones de justicia histórica, de deber moral, de
moralidad y nos ampara el Derecho Internacional, nos
amparan Informes de organizaciones defensoras de los
Derechos Humanos como Amnistía Internacional, nos
ampara el propio Parlamento europeo, nuestro Congreso
de los Diputados, magistrados de solvencia y lejos de
sospechas.
Porque
definitivamente es necesario cerrar la herida que
nunca estuvo cerrada y cicatrizada.
Porque sería de
agradecer escuchar, aunque fuera tímidamente, algunas
palabras de perdón o arrepentimiento de la Iglesia por
su apoyo y complicidad, pasiva y activa en demasiadas
ocasiones; porque amparó, silenció y ocultó la guerra
de exterminio que se estaba produciendo; porque aún
hoy, en una demostración de cinismo, como nos tienen
acostumbrado, se preguntan dónde estaba Dios ante la
masacre de los nazis o ante el accidente de Valencia,
ignorando a las víctimas del franquismo o la fosa
común de Valencia donde se encuentran alrededor de
30.000 personas.
Y se agradecería
por parte de las víctimas y de sus familiares, alguna
palabra de reconocimiento de las más altas jerarquías
del ejército hacia los militares que permanecieron
leales al régimen legítimo y que fueron condenados (la
justicia al revés) por su adhesión a la rebelión
militar. Y, aunque quizás políticamente no suene a muy
correcto, también de la más superior de nuestras
instituciones, como es la monarquía, que es de todos
los españoles, también de las víctimas, sería de
agradecer escuchar alguna mención o palabra de
reconocimiento.
Porque, en
definitiva, ya es hora. Han sido 70 años acumulando
razones.
Cádiz, 18 de
julio de 2006
J Carlos Perales
Pizarro.
Coordinador Memoria Histórica
PSOE-