Como
cada cuatro años, los partidos Demócrata y Republicano de estados Unidos
ponen en marcha sus primarias para elegir a sus candidatos a las
presidenciales Estas primarias, son seguidas por medios de comunicación
nacionales e internacionales, ya que, de ellas, salen los candidatos que
se enfrentarán por la presidencia de los Estados Unidos de América, algo
que, sin duda, es importante para los ciudadanos estadounidenses, pero
también lo es para el resto del mundo. Si George Bush no hubiese sido
presidente, no habríamos sufrido las consecuencias de su desastrosa
política internacional y antiterrorista, ni tampoco su lassaiz
fair en los momentos
iniciales de la crisis crediticia estadounidense que se extendió
rápidamente a todo el mundo. Si Thatcher y Reagan no hubieran ganado en
Reino Unido y Estados Unidos, las ideas neocons, y el pensamiento único
neoliberal no se habrían impuesto en occidente. La elección del próximo
presidente de los Estados Unidos tendrá tanto impacto en la vida de los
ciudadanos estadounidenses como en la de todos los demás.
Durante años, hemos visto impasibles como en Estados Unidos se
alternaban presidentes con ideas neoliberales y ultraconservadoras
(republicanos) o socioliberales y progresistas moderados (demócratas).
En estas circunstancias, no teníamos más opción que apoyar al candidato
menos malo, es decir, al candidato demócrata en cuestión. Pero sabiendo
que su liderazgo al frente del país más poderoso del mundo no sería
positivo para los derechos de los trabajadores, ni para el medio
ambiente, ni para las relaciones internacionales, la paz, y la
solidaridad. Mentiríamos si dijéramos que Obama y Bush son lo mismo.
Pero también lo haríamos si dijéramos que la administración Obama ha
dejado tras de sí un mundo mejor. La gran diferencia entre estas
primarias y las anteriores es que, por primera vez, no hay que elegir
entre lo malo y lo menos malo. Existe un candidato alternativo, un
candidato de izquierdas, un socialista que habla de cosas hasta ahora
impensables en un presidenciable norteamericano: estado del bienestar,
servicios públicos, derechos laborales… Ese candidato es el senador por
Vermont, Bernie Sanders. En el país del American
Dream, en el que se niega sistemáticamente la lucha de clases, en el
que se mantiene la falacia de que un hombre pobre puede hacerse
fácilmente millonario simplemente con su trabajo, Sanders explica sin
tapujos que hay un 1% de la población (los mil millonarios) que poseen
de facto la totalidad del país, y otro 99%, que es explotado por éstos.
Sanders no teme hablar de lucha de clases y situarse claramente del lado
del 99%. Tanto es así, que es el único candidato que se atreve a
plantarle cara a las multinacionales. Quizá, porque es el único que no
permite que éstas financien su campaña.
Los
socialistas han defendido siempre el internacionalismo como una de sus
banderas. Olof Palme no pasó a la historia solo por su política
interior. Su defensa de los derechos humanos en todos los países, su
pacifismo militante, su apoyo incondicional al resto de los socialistas
democráticos del mundo han sido parte del legado de éste y de otros
muchos socialistas. Estas ideas son hoy propiedad común de toda la
izquierda. Los progresistas sabemos que la defensa de la justicia
social, los derechos civiles, la democracia y el pacifismo no tienen
frontera. Las izquierdas no tratamos de cambiar nuestros respectivos
países, tratamos de cambiar el mundo.
Porque queremos un mundo nuevo, en el que la norma no sea nunca más la
opresión de la mayoría por las oligarquías, la destrucción del medio
ambiente, la negación de los derechos sociales y políticos de la
mayoría. Porque queremos una sociedad verdaderamente democrática, donde
los gobiernos deban obediencia a las personas, y no a los magnates
multimillonarios. Porque queremos que Estados Unidos deje de ser el
abanderado de la destrucción de derechos que lleva a Europa a desmontar
su propio estado del bienestar. Porque queremos que en Europa, Estados
Unidos, y el resto del mundo, los y las trabajadoras podamos disfrutar
de una democracia que garantice los derechos elementales: acceso a la
sanidad y educación públicas y de calidad, respeto a los derechos
laborales, impuestos progresivos que redistribuyan la riqueza, soberanía
política y económica, y conservación del medio ambiente. Por todo ello,
te pedimos que, independientemente de tu militancia política o ausencia
de ella, independientemente de tu tradición ideológica, si compartes con
nosotros estas ideas, unas tu firma a la nuestra. Muestra tu apoyo para
que Estados Unidos tenga un presidente diferente. Apoya a Bernie Sanders
para ser el primer presidente socialista de los Estados Unidos de
América.
Carlos Martínez y Odalys Padrón,
Co-primeros secretarios de Construyendo La Izquierda
Alternativa Socialista (CLI-AS)
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