Si me preguntan si estoy de acuerdo con
que se convoquen manifestaciones o espectáculos en Madrid, ciudad en
situación de riesgo extremo en esta pandemia que padecemos, diría
que no quiero ni reuniones ni aglomeraciones; si me preguntan si
estoy de acuerdo con que se convoque una manifestación o
concentración reivindicativa, en la que se mantengan todas los
posibles medidas de seguridad controladas, daría mi aprobación.
Además hay diversas fórmulas para manifestar la opinión y
reivindicar los derechos que las mujeres todavía tiene limitados.
En estas estamos con la polémica
servida, ante un 8M, en el que la reacción y a la violencia política
de la extrema derecha contra el feminismo se deja notar, sentir y
sufrir. Es necesario que todas las mujeres digan (digamos juntos)
alto y claro, que no vamos a permitir que nada ni nadie limite sus
derechos. El derecho de manifestación es un derecho fundamental
consagrado en la Constitución Española y las manifestaciones ni se
permiten ni se prohíben. Otra cosa es qué derechos han de prevalecer
sobre otros.
El presidente del Gobierno, ha señalado que
están muy equivocados los "enemigos del feminismo"
que se frotan las manos ante la ausencia de concentraciones masivas.
La emergencia sanitaria hará que mañana "no asistamos al hermoso
espectáculo masivo de la ocupación de las calles y las plazas en
defensa de las mujeres y de sus derechos", pero ha asegurado que la
causa de las mujeres "estará en muchos más sitios". En cada casa, en
cada centro de trabajo, en cada punto donde un hombre y una mujer
digan ¡Viva el 8 de marzo! Por su parte, la ministra de Igualdad,
Irene Montero, ha asegurado que "se equivocan" quienes pretendan
medir este lunes la fuerza del movimiento feminista por la cantidad
de mujeres que saldrán a manifestarse y
ha señalado a la derecha como el principal enemigo a batir.
"Las derechas buscan tenernos en soledad, que nos olvidemos de la
fuerza que tenemos las mujeres y de lo que somos capaces de hacer
cuando nos ponemos codo con codo a defender nuestros derechos".
Pero los jueces han roto la polémica. El
Tribunal Superior de Justicia de Madrid
ha confirmado la prohibición de todas
las manifestaciones convocadas por el Día de la Mujer en Madrid,
al apreciar alto riesgo de contagio y propagación de la covid-19
tanto entre los participantes como posteriormente a sus familiares y
su círculo social e, incluso, a personas ajenas" a los acto; y prima
"el derecho a la salud, la integridad física y la vida de las
personas" al de reunión.
Madrid se convierte en la única
autonomía en la que se prohíben las manifestaciones del 8M,
alegando "motivos de salud pública".
El Movimiento Feminista de Madrid, la Comisión
8M y los sindicatos UGT y CCOO recurrieron ante el Tribunal Superior
de Justicia de Madrid
la decisión de la Delegación del
Gobierno de prohibir todas las manifestaciones convocadas para
losdías 7 y 8 de marzo. Las
portavoces del Movimiento Feminista han asegurado estar "indignadas
y perplejas" con la prohibición acordada por la Delegación por
motivos de salud, una medida que vulnera su derecho de manifestación
y supone un "ataque
sin precedentes propio de otros tiempos",
que sólo criminaliza a las mujeres.
Por su parte UGT y CCOO pidieron al Tribunal
que de manera cautelarísima
suspenda la ejecución de la resolución
impugnada. Llevan trabajando
seis meses en este 8M y "hemos pautado y medido al milímetro cada
acto porque somos conscientes de la situación pandémica. Para los
sindicatos no se puede hacer tabla rasa y meter a todos en el mismo
saco y reducir a cero los actos de las mujeres. "Con la decisión,
Franco, no está haciendo una defensa de la salud pública, sino
demonizando a las mujeres".
Los magistrados responden a los recursos
presentados contra la decisión de la Delegación del Gobierno, que la
prohibición no es consecuencia de una discriminación de género, sino
que "los
motivos básicos de denegación de la concentración se centran en
razones de salud pública".
En las circunstancias actuales y ante las condiciones en que se
pretende el ejercicio del derecho fundamental de reunión, cuya
tutela se demanda, estima la Sala que "dicho ejercicio entra en
conflicto con bienes y valores constitucionales, como la salud
pública y, más concretamente, la salud, la integridad física y la
vida de las personas que deben prevalecer frente a aquel.
Amnistía Internacional ha tachado de
desproporcionada la decisión del delegado del Gobierno en Madrid y
advierte de que "viola
el derecho de reunión pacífica, al ser una limitación
desproporcionada". Según la
ONG, el Derecho internacional de los derechos humanos reconoce que
pueden imponerse restricciones al derecho a la libertad de reunión
pacífica para la protección de determinados intereses legítimos,
como la salud pública, pero considera que las prohibiciones de
manifestaciones deben ser una opción de último recurso y solo basada
en una necesidad urgente.
Naciones Unidas estableció como
Día Mundial de la Mujer el
8 de marzo, para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir
más cambios y celebrar la determinación de las mujeres que han
jugado un papel clave en la historia. Las protecciones jurídicas
contra la violación y el maltrato doméstico se están diluyendo en
algunos países; los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres
están bajo amenaza. Para António Guterres, se debe a que la igualdad
de género es, fundamentalmente, una cuestión de poder. Siglos de
discriminación y de un patriarcado muy arraigado han creado una
enorme brecha de poder entre los géneros en nuestras economías,
nuestros sistemas políticos, nuestras empresas y nuestra cultura.
Un día como el 8 de marzo, no es para
celebrar, sino para reafirmar el compromiso con la eliminación de
todas las formas de discriminación y violencia. Difícilmente se
podrá conseguir, si no se cambia el modelo social, por otro justo y
democrático, en el que se promuevan políticas económicas
igualitarias, empleo de calidad, lucha contra la pobreza, la
desigualdad y la violencia de género. Tenemos que superar las
políticas llevadas a cabo por la derecha reaccionaria y austericida,
que significan un retroceso en derechos y recortes sociales para la
ciudadanía con un fuerte impacto para las mujeres
Este año, el Instituto de las Mujeres ha
elegido como lema "Por
ser mujeres. España Feminista".
Con él quiere rendir homenaje a todas las mujeres que, durante la
grave crisis sanitaria, se han visto obligadas a compatibilizar,
muchas veces en precario, su actividad laboral con el rol de
cuidadoras que la sociedad les impone por el simple hecho de ser
mujeres. Al mismo tiempo, quiere poner en evidencia que todavía se
producen grandes desigualdades entre mujeres y hombres, a lo que se
une el refuerzo de actitudes contrarias a la igualdad que ponen en
riesgo los logros alcanzados.
Para Podemos, en los últimos diez años España
no había podido contar con un Ministerio de Igualdad.
No había ministerio, no había recursos
ni institución en la que creer para sacar adelante políticas
públicas feministas que transformaran la vida de las mujeres.
En frente las políticas de saqueo de lo público del Partido Popular,
con un constante expolio que contribuyó a que la desigualdad entre
hombres y mujeres fuera cada vez mayor. Partimos, por tanto, de una
década de constante retroceso de lo común, de aquellos servicios que
sostienen la vida. Detrás de "hemos vivido por encima de nuestras
posibilidades", se ha escondido una reforma intensa de nuestro
sistema que ha institucionalizado que la igualdad real no fuese
alcanzable.
Los datos siguen siendo demoledores
para las mujeres en términos de empleo: un 53% de las personas en
paro son mujeres; el 52,3% de las personas beneficiadas por los ERTE
son mujeres; el 98% de las personas ocupadas en el sector de la
limpieza o el empleo doméstico son mujeres; solo un 6,9% de los
hombres trabaja a tiempo parcial, mientras que el 23,5% de las
mujeres están en esta situación laboral.
Queda mucho por hacer. Todas las
instituciones tienen una deuda con las mujeres y todas deben
saldarla. Las empresas deben empezar a aplicar los marcos de
igualdad retributiva, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos
deben empezar a distribuir recursos para mujeres víctimas de la
violencia machista, y debemos empezar cuanto antes la tarea de
construir un Estado de bienestar que asuma los cuidados de personas
dependientes y de niños y niñas, y no los deje a cargo de las
mujeres a costa de su tiempo, sus tareas y su desarrollo personal y
profesional.
Para la ONU, el Día Internacional de la Mujer
es un buen momento para reflexionar
acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la
valentía y la determinación de las mujeres
de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países
y comunidades. El mundo ha logrado avances sin precedentes, pero
ningún país ha alcanzado la igualdad de género. Pese a los avances
científicos, existen restricciones legales que impiden a 2.700
millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los
hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en 2019 y
una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.
Hagamos que 2021 sea un año decisivo para las mujeres y las niñas en
todo el mundo.
El movimiento feminista responde a la
prohibición de la celebración de manifestaciones para este 8M en
Madrid. "¿Que no nos dejan concentrarnos el 8M? Convirtamos Madrid
entero en una concentración. Bajo el hashtag
#SalALaCalle y #SalAlBalcón,
Cristina Fallarás propone una alternativa para visibilizar la
reivindicación feminista en la única comunidad donde se han
prohibido los actos este lunes. Es la forma de salir a la calle y
que esta vez no puedan criminalizarnos. Cada una ante su portal, en
la acera.
Por la igualdad real y efectiva entre
todos los seres humanos y solidaridad. Hay que terminar con las
injusticias sociales. Hay que conseguir la igualdad en derechos
ciudadanos, sociales y laborales. Máxima sensibilidad social y
reconocimiento institucional de primer orden contra la violencia.
Esta reflexión la hago en memoria de mi
madre y hermana; en la de mi abuela Antonia Arrogante, fusilada por
Franco en Toledo; una reflexión dedicada a mis hijas, nietas y mi
compañera Clara; también me acuerdo de Vanesa, madre de mis nietos,
que ha salido bien del coronavirus. Por todas las mujeres