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Rusia
está
en
boca
de
todos.
Ha
invadido
Ucrania,
violando
todos
los
principios
del
derecho
internacional
y
el
sentido
común,
con
el
objetivo
de
derrocar
al
Gobierno
y
desmilitarizar
la
zona,
que
considera
un
peligro.
A
estas
alturas
de
los
tiempos,
provocar
una
guerra
total
como
lo
ha
hecho
la
Rusia
de
Putin,
es
una
salvajada
a
la
que
se
la
pueden
poner
todos
los
adjetivos
posibles.
Los
países
de
la
OTAN
condenan
el
ataque
injustificado
de
Rusia
que
pone
en
riesgo
la
seguridad
de
Ucrania,
de
Europa
y
la
estabilidad
global.
La
Alianza
Atlántica
y
la
Unión
Europea
responden
de
forma
coordinada,
con
unidad
y
firmeza,
apoyando
al
pueblo
ucraniano.
Putin
no
pone
las
cosas
fáciles.
Ha
justificado
la
invasión
porque
EEUU
y
los
países
de
la
OTAN
siguen
enviando
toneladas
de
armas
a
Ucrania,
y
hace
un
llamamiento
al
Ejército
ucraniano
a
asumir
el
poder
por
la
fuerza
ante
la
incapacidad
de
las
autoridades
ucranianas,
a
las
que
califica
de
drogadictos
y
neonazis.
Advierte
a
Finlandia
y
a
Suecia
de
consecuencias
si
se
unen
a
la
OTAN.
En
un
conflicto
como
la
invasión
de
Rusia
a
Ucrania,
deben
mantenerse
abiertos
los
canales
diplomáticos
para
lograr
una
solución
pacífica
en
el
marco
de
Naciones
Unidas.
La
invasión
de
Rusia
a
Ucrania,
debe
cesar.
Esta
agresión
se
debería
haber
evitado
si
en
lugar
de
la
tensión
militar
impulsada
por
Rusia,
EEUU
y
la
OTAN,
se
hubiese
optado
por
defender
una
Seguridad
Continental
Integrada,
como
se
aprobó
en
1990
en
la
Carta
de
Paris
para
una
nueva
Europa.
La
Cumbre
de
París
fue
la
conferencia
de
paz
de
la
Guerra
Fría:
la
perestroika
había
puesto
fin
a
la
división
ideológica
del
Telón
de
Acero.
La
OTAN
desplegará
Fuerzas
de
Respuesta
Rápida
para
aumentar
defensa
de
los
aliados.
Hay
que
movilizarse
por
la
paz
y
para
que
frente
a
los
ataques
militares,
se
mantengan
los
canales
diplomáticos
para
parar
esta
guerra
deshumanizada,
como
todas,
y
sin
sentido.
Mi
rechazo
a
Putin,
contra
los
nazis
de
Ucrania,
y
mantengo
mi
grito
de
siempre
!No
a
la
guerra!,
ni
esta
ni
ninguna
otra.
¡No
a
la
OTAN! |